Otros tratamientos

Inhibidores de las tirosina cinasas

¿Qué son?

La cirugía y el yodo radiactivo tienen una eficacia muy alta en el tratamiento del cáncer de tiroides. Sin embargo, en algunos casos las células tumorales no responden a esta terapia y siguen creciendo y propagándose por el organismo. Lo más probable es que el especialista trate de controlar las recidivas a través de una nueva cirugía o de otras dosis de yodo radiactivo. Sin embargo, cuando se producen metástasis que no son operables o el tumor no responde a radioyodo –lo que se conoce como cáncer refractario de tiroides– entran en juego terapias menos convencionales que están dando muy buenos resultados. Aunque tradicionalmente en estos casos se optaba por la quimioterapia convencional, en los últimos años la investigación ha evolucionado hasta lograr los mayores avances de las últimas tres décadas en los tumores refractarios. En este sentido, se prevé que los tratamientos con inhibidores de las tirosina cinasas cambien radicalmente el panorama de esta enfermedad.

¿Cómo actúan?

Para entender cuál será el efecto de estos medicamentos es importante que conozcas cómo evolucionan los tumores. Los expertos han identificado algunas proteínas mutadas tanto en cáncer papilar y folicular como medular de tiroides que ayudan a crecer al cáncer. Una de las más importantes es la proteína RET, cuya mutación provoca estímulos que hacen que las células tumorales se multipliquen y se propaguen. Además, en este momento, entra en juego la angiogénesis, un proceso por el cual las células cancerígenas desarrollan a su alrededor vasos sanguíneos que le aportan todo lo necesario para crecer descontroladamente y generar las metástasis.

Estos nuevos fármacos tienen dos vías de acción muy importantes. Por un lado, bloquean las proteínas implicadas en el crecimiento del tumor –como es la RET– y, por otro, evitan la formación de vasos sanguíneos que nutren al tumor. Para que te hagas una idea, es como si “mataran de hambre” al cáncer y quitaran de su alcance tanto el “alimento” que necesita para crecer y reproducirse, como los vasos sanguíneos necesarios para propagarse por el organismo.

A diferencia de la quimioterapia convencional, los inhibidores de las tirosina cinasa son tratamientos dirigidos dianas específicas predominantes en las células malignas, aunque no son exclusivas de ellas. Por este motivo, a pesar de que pueden afectar también a células sanas generando efectos adversos, estos suelen ser menores que en la quimioterapia tradicional. Por otro lado, estos fármacos tampoco están exentos de efectos secundarios graves por lo que lo requieren un control por médicos expertos. No te asustes porque los efectos más graves (embolias, infartos, perforaciones intestinales son muy poco frecuentes y los controles periódicos de tu especialista tendrán un papel fundamental para evitarlos.

Efectos secundarios

Tu médico te los explicará y te dará pautas para hacerles frente. Pero además, es importante que el especialista tenga experiencia con estos nuevos fármacos ya que, si los efectos adversos son muy molestos quizá tenga que bajar la dosis hasta encontrar la cantidad de fármaco que frene tu enfermedad con unos efectos adversos aceptables. Además, en función de la frecuencia o la gravedad de los efectos que notes, el especialista podría también suspender la dosis durante unos días y reanudarla después con la misma pauta.

Por otra parte, en el caso de tu tratamiento esté manejado por un oncólogo, este permanecerá en contacto con tu endocrinológo que supervisará la cantidad de tiroxina que necesitas en función de la etapa de la enfermedad con la que pases. Gracias a la colaboración de todos los especialistas que participen en el manejo de los diferentes aspectos de tu enfermedad, lograréis los mejores resultados.

Aunque serán los especialistas quienes te expliquen los efectos secundarios, los más comunes te los explicamos a continuación.

  • Fatiga y dolores musculares. Es posible que te sientas más cansado de lo normal. Estos tratamientos y los cambios en tus dosis de tiroxina podrían ser los reponsables. Además, podrías notar dolores musculares en las piernas y en los brazos como consecuencia de la medicación.
  • Trastornos cutáneos. Notarás la piel más reseca y con falta de hidratación. Además, puedes notar hormigueos fundamentalmente en las manos y los pies y la aparición de zonas irritadas, eritemas o incluso ampollas. Las afecciones de las piel son uno de los efectos más frecuentes de los inhibidores de las tirosina cinasas, como el síndrome mano-pie o las erupciones cutáneas, pero no en todos los pacientes aparecen con la misma intensidad. En cada revisión tu médico explorará tus manos y tus pies o cualquier zona de la piel que pueda verse afectada. Si las lesiones son muy molestas o abundantes, se te aplicará un tratamiento específico para poder mantener la dosis y efectividad del fármaco que estés recibiendo. Si no es posible, probablemente acabarán reduciéndote la dosis que estás tomando actualmente.
  • Hipertensión. Ocurre en la mayoría de los medicamentos que inhiben la angiogénesis. Deberás controlarte la tensión, especialmente al inicio del tratamiento ya que si esta sube mucho, es posible que durante toda la terapia tengas ese nivel en la tensión. También podrías experimentar picos en función de tu estilo de vida. Por este motivo, si el tu tensión es alta, te recomendarán evitar el café, las bebidas con cafeína o teína, reducir la sal y todas recomendaciones dietéticas que se indican en el control de la tensión arterial. Además, si es demasiado alta, podrían prescribirte un tratamiento farmacológico que controle la hipertensión y la mantenga estable al nivel que el especialista o tu médico de cabecera crea conveniente.
  • Alopecia. Es posible que notes alteraciones en la cantidad o la calidad del cabello. No será una alopecia tan radical como la que se produce con tratamientos como la quimioterapia, pero sí notarás que el pelo se debilita, que se te cae más que hasta ahora y que disminuye su crecimiento en el cuero cabelludo o en otras zonas del cuerpo. Como hemos comentado anteriormente, la intensidad de la alopecia dependerá de cada paciente y de la dosis que recibas. A dosis altas es posible que esta alopecia sea más pronunciada.
  • Trastornos gastrointestinales, como diarrea, estreñimiento, náuseas… Uno de los más frecuentes es la diarrea que también podrías controlar a través de pautas en la alimentación. Consúltalos con el médico porque en función de su frecuencia o intensidad podrían bajar la dosis o suspenderla durante unos días.
Revisado en Abril-2012 por el Dr. D. Jaume Capdevilla, en ese momento responsable de cáncer de tiroides del GETHI

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