¿Cómo preparar el tratamiento quirúrgico?

Consejos de nuestra psicóloga

¿Cómo preparar el tratamiento quirúrgico?

La intervención quirúrgica es la parte principal del tratamiento, los hallazgos de la cirugía y sobretodo la anatomía patológica servirán para revisar el nivel de riesgo y pueden cambiar el planteamiento de las intervenciones posteriores. Por eso solemos llegar a la operación con más tensión y miedo del que, en muchos casos,  sería razonable. Sería bueno que intentaras ser consciente de como manejas esa nueva ansiedad, cómo la evitas o dónde la diriges, pues seguramente repetirás el patrón a lo largo del tratamiento.

  • ¿Qué tal llevas estar hospitalizado? Todo lo aséptico de las habitaciones y materiales que se utilizan, nos contagia por dentro. Hoy en día, la estancia en el hospital después de la operación suele ser breve, unos 3 días, si no ha habido complicaciones. Intenta desconectar y relajarte, esos días están para conseguir una primera recuperación.
  • Intenta no llegar cansado. Es habitual sobrecargarse de trabajo los días de antes, a veces, casi para no pensar de más, otras para intentar dejar todo cerrado antes de ir al hospital, pero lo que necesitas es llegar descansado para afrontar mejor la cirugía y la recuperación. No lo olvides, ahora lo importante eres tú.
  • ¿No sabes si es una intervención dolorosa? Como mucho puedes sentir algo de malestar por haber tenido el cuello en una postura forzada durante la intervención o quizá por la entubación. En algunas ocasiones, y sobre todo cuando se trata de operaciones mayores con vaciamientos ganglionares laterales, pueden aparecer mayores molestias, piensa que es parte del proceso y terminará pasando. (Puedes mirar en Efectos Secundarios en el apartado de tratamiento quirúrgico).
  • No tengas prisa por tener el alta médica y aprovecha para poder estar en casa y recuperarte. Incorporarse rápidamente al trabajo, te puede obligar a hacer otra parada más tarde, seguramente.
  • Acepta la ayuda de los otros. No te preocupes ni pienses que te quejas demasiado delante de los demás, al contrario, expresa tu cansancio cuanto necesites. Estás convaleciente. Normalizar la sintomatología de la fatiga ante los familiares significa que el problema no es la gravedad de la enfermedad sino la situación hipotiroidea que te afectará temporalmente.
  • A veces, el diagnóstico de cáncer no lo conoces hasta después de la intervención, pues las pruebas  no han sido definitivas y se necesita la confirmación del análisis patológico. En este caso, es más tranquilo el ingreso que si ya sabes que el tumor es cancerígeno, pero por otro lado, casi da más miedo aceptar que lo que podía ser sólo un nódulo benigno se ha convertido en maligno.  El estupor aparece antes o después. Se frustra la opción de volver a tus hábitos en unos días y pasas a convertirte en una persona más vulnerable de lo que pensabas.
  • Es la segunda vez que te darán un diagnóstico. Y aquí vuelve otra vez la preocupación por lo que va a pasar, por cómo nos lo van a contar, cómo lo vamos a contar nosotros. La comunicación de las malas noticias. El impacto puede que sea más sereno, al estar en un ambiente hospitalario, más cerca de otros pacientes, o, quizá por ello, más estresante.
  • Cada uno tenemos una percepción distinta de las situaciones, y será nuestra interpretación de esas situaciones, el sentido o enfoque que le demos, lo que nos disparará diferentes reacciones emocionales que nos empujen a comportarnos de forma más útil, más funcional y adaptativa o, por el contrario, a refugiarnos en miedos, ansiedades, tristezas, a escondernos o a mostrarnos más agresivos de lo que acostumbramos. Ya hemos hablado de los estilos de afrontamiento que podemos adoptar, así que elige aquél que te vaya a hacer sentir menos angustia y más control sobre tu vida.
  • Ø  La percepción del tiempo cambia muchísimo. La ruptura del ritmo de vida, no acudir al trabajo, el cambio de horarios de comidas y de sueño, de visitas de familiares y llamadas de teléfono, las caras nuevas de las enfermeras, los olores, todo crea un ambiente ralentizado y alejado de nuestros hábitos.
  • Aprovecha el silencio de las habitaciones y la compañía de los tuyos para hacer pequeños proyectos cuando estés fuera y poner orden a los acontecimientos mentalmente, poco a poco.
  • Puedes aprovechar para ponerte al día con las historias de tus amigos, o para sentirte alejado, por unos días, del estrés que has pasado. Todos van a desear tu pronto restablecimiento, aprécialo y valora la importancia del tratamiento.
  • Hay que afrontar los cambios físicos que empiezan a transformar tu cuerpo debido a la medicación y si te dejan hipotiroidea, a la falta de tiroides: hinchazón, problemas menstruales, molestias oculares, y la cicatriz en el centro del cuello. Tranquiliza mucho conocer a otras personas operadas que han superado el proceso felizmente y ver en ellos el ejemplo de que el cuerpo volverá poco a poco a su forma y cómo la cicatriz, hoy día, desaparece casi por completo si se evita el sol los dos primeros años y se aplican una serie de parches cicatrizantes que venden en farmacias, pañuelos y cremas protectoras, además de mantenerla hidratada  siempre que puedas con rosa mosqueta. 

 

Ana Huete es psicóloga y paciente de cáncer de tiroides, y se ha ocupado de recoger y recopilar para ti los consejos que dan otros pacientes en los encuentros de pacientes y en el Foro.

 

Preparar la primera cirugía.
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