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Terapia de supresión hormonal

Todos estamos informados de la necesidad de seguir aportando hormonas tiroideas a nuestro organismos una vez que, extirpada la glándula tiroides, está no puede sintetizarlas de forma natural. Desde el principio sabemos que después de la tiroidectomía tendremos que tomar una pastilla de por vida. Sin embargo poca gente conoce que esa pastilla también cumple una función importante para prevenir recidivas.

Efectivamente cuando hablamos del tratamiento con hormona externa hacemos referencia a dos factores:

  • La necesidad de aportar de forma exógena hormonas tiroideas al organismo, tras la tiroidectomía total o parcial,  a lo que nos referimos como TERAPIA DE SUSTITUCIÓN.
  • Y también la necesidad de prevenir el crecimiento de tejido tiroideo. Esto se consigue minimizando la TSH, para impedir que se estimulen y crezcan las células tiroideas que haya en el organismo, independientemente de que sean sanas o no, por lo que se la conoce como TERAPIA DE SUPRESION.

Terapia de sustitución con hormona tiroidea

La extirpación de la glándula tiroides durante la tiroidectomía total o casi total  tiene como consecuencia directa que los pacientes dejen de generar sus propias hormonas tiroideas, y por tanto entren, si no se pone remedio, en un estado de hipotiroidismo cada vez más inhabilitante, dado que la hormona tiroidea es necesaria para la salud de todas las células del cuerpo.

Para evitarlo, se ofrece un tratamiento hormonal sustitutivo exógeno, con levotiroxina sintética pura, T4. Su objetivo es reproducir de la forma más cercana posible el funcionamiento normal de la glándula tiroides. Por lo tanto, el tomar hormona tiroidea es diferente de tomar otros medicamentos, porque su función es la de reemplazar una hormona que está faltando. Afortunadamente, la tiróxina sintética pura (T4) funciona de la misma manera que la hormona tiroidea.

Debe administrarse de forma oral, mediante una pastilla a la que debes acostumbrarte ya para toda la vida.  Se toma en ayunas, a diario y se debe esperar luego entre 20 y 30 minutos adicionales todavía en ayunas para facilitar su correcta asimilación. El dejar algún día de hacerlo no tendría que tener grandes consecuencias, dado que la tiroxina tiene un periodo de pervivencia en nuestro organismo, pero no es lo deseable, ya que el objetivo es mantener un metabolismo lo más estable y equilibrado posible. De hecho, el único riesgo asociado a tomar hormona tiroidea  es el de tomar demasiada o muy poca dosis, y, por eso, debes tener un seguimiento de por vida con tu endocrinólogo que monitorizará tu función tiroidea y, además irá pautando también las pruebas necesarias, en cada caso,  para acotar el riesgo de recidiva.

Cuando alguien comienza a tomar hormona tiroidea, la dosis inicial se escoge cuidadosamente basándose en el peso de la persona, su edad y otras condiciones médicas y se llegara a la dosis estimada siempre de forma progresiva a lo largo de varias semanas. Más adelante, la dosis deberá ser ajustada por el médico, en base a la TSH, hasta conseguir la función tiroidea óptima.

Existen varias marcas de hormona tiroidea disponible en dosis variadas.

Queremos también destacar que la asimilación de la levotiroxina depende en gran medida de la adquisición de un hábito adecuado para su toma diaria. Y que variaciones en la misma puede influir en las medidas resultantes de TSH, T4, T4 libre con los consiguientes inconvenientes para ti y tu tratamiento.  Recuerda que debes tomarla en ayunas y esperar un mínimo de 20 minutos más antes de desayunar. Para más consejos, mira en Consejos Prácticos, Pauta para la toma de la levotiroxina.

Terapia de supresión hormonal

Paralelamente, y precisamente en relación a dicho riesgo, el endocrinólogo valorará cada caso para determinar la concentración de TSH en sangre que conviene mantener a efectos preventivos.

Como vimos en Glandula tiroides/función, la TSH es la hormona que regula la captación de yodo por parte de las células tiroideas,  para su conversión en hormonas tiroideas. Una TSH elevada tendrá un efecto activador en dichas células, mientras que una TSH suprimida las mantendrá neutralizadas. Por ello, el tratamiento del cáncer de tiroides pasa por la supresión inicial de la TSH. Para ello, la dosis de T4 se ajustará para disminuir la TSH a un valor igual o inferior a 1 mU/L.

Se determinará al inicio del tratamiento y seguirá diferentes pautas en virtud del perfil de riesgo:

  • En los de bajo riesgo, en cuanto se confirmase la curación debe descenderse la dosis de l-T4 para conseguir concentraciones de TSH entre 0,5 y 1 mU/L.
  • Si el riesgo es mayor a un estadio II se buscará una TSH <0,1mUl/ml siendo aconsejable la supresión, en pacientes con riesgo elevado, al menos por 5 años.

Pero hay que dejar claro que la supresión de la TSH (igual o inferior a 0,1mU/L) es obligatoria en cualquier paciente con evidencia de enfermedad persistente (incluyendo Tg detectable sin evidencia de enfermedad).

Efectos secundarios

Este estado de supresión de la TSH, aunque controlado, tiene sus efectos secundarios:

  • Implica un hipertiroidismo que se intenta subclínico, con todas las características físicas y psicológicas, que vimos al analizar las disfunciones tiroideas y que te conviene revisar. Acostumbrarte a detectar sus síntomas te ayudará a acudir a tu endocrinólogo en cuanto pueda producirse una desviación excesiva (ver Consejo Practico sobre Test de Disfunción Tiroidea)
  • Afecta especialmente, al metabolismo del calcio, dificultando su fijación en hueso e induciendo a posibles diagnósticos de osteopenia, o incluso osteoporosis, que deben vigilarse. Generalmente este riesgo solo se acrecienta en el caso de tratamientos prolongados en mujeres postmenopáusicas, pero conocemos casos de osteopenia en otro tipo de pacientes y es un aspecto a vigilar especialmente si existen antecedentes familiares o cualquier otro factor de riesgo de osteoporosis. En todo caso conviene potenciar el ejercicio contra gravedad, la exposición sin riesgo al sol y la ingesta de calcio y vitamina D, para intentar prevenir este aspecto. (mira consejo práctico sobre Hipocalcemia y cáncer de tiroides)

Esto se revisó por el Grupo de Trabajo de Cancer Diferenciado de Tiroides de la SEEN