Tratamiento quirúrgico

Riesgos

En principio, los riesgos de la tiroidectomía son los mismos que los de cualquier intervención quirúrgica con anestesia general y podría producirse infección de herida, hematoma, dolor prolongado en la zona operada o alteraciones en la cicatrización de la herida quirúrgica, pero no es frecuente. Sí es más habitual sentir alguna  molestia transitoria en la garganta debido a la intubación y otros síntomas específicos como un discreto cambio en la calidad de la voz, cierta incoordinación al tragar o sensación de mucosidad en la garganta que no puede movilizar con la tos y que  desaparecen a los pocos días.

Además, en contados casos se pueden producir otras complicaciones específicas por daño o extirpación de otros tejidos o estructuras del cuello, que harán la recuperación más compleja. En la sección “Consejos prácticos” y en el Foro podrás compartir y aprender de la experiencia de otros compañeros que han pasado por lo mismo. Ahora vamos a intentar explicarte las causas:

  • Disfonía: el nervio recurrente laríngeo está en contacto con el tiroides a cada lado. Es fino, con frecuencia ramificado y presenta muchas variaciones anatómicas que hacen necesario que el cirujano que le intervenga esté familiarizado con ellas. Durante la tiroidectomía es preciso separarlos de la glándula para poder preservarlos. En algunos casos esto puede producir una afonía transitoria o un cambio en la voz que desaparece entre las dos y las diez semanas. En un porcentaje bajo de veces este nervio se lesiona de manera definitiva. En estos casos te indicarán logopedia y con frecuencia la otra cuerda vocal termina supliendo las funciones de la que ha quedado dañada, con lo que podrás recuperar la voz.
  • Hipocalcemia: en las tiroidectomías totales, el cirujano separa el tiroides de las cuatro glándulas paratiroides. Estas glándulas, habitualmente son cuatro y tienen un tamaño como un grano de arroz o una lenteja. Durante su manipulación pueden quedar afectadas de forma temporal o definitiva produciéndose una bajada de la concentración de calcio en la sangre –hipocalcemia- ya que las  paratiroides son las glándulas que regulan el metabolismo del calcio de la sangre y de los huesos. El síntoma habitual es sentir unos  hormigueos en las puntas de los dedos y en los labios y tendencia a calambres musculares. La hipocalcemia transitoria durante unos días después de la operación es relativamente frecuente pero se recupera, habitualmente con un tratamiento de 4 a 8 semanas con calcio  oral y, eventualmente, con vitamina D. Sin embargo, cuando transcurridos más de 12 meses desde la fecha d la cirugía no se recupera, hablamos de hipoparatirioidismo o hipocalcemia definitiva y debes pedir a tu endocrinólogo  un tratamiento y un seguimiento adecuado.

La hemorragia es una complicación muy infrecuente pero a la vez muy temida ya que puede ocasionar la muerte. Ocurre con una frecuencia muy baja, entre el 0,5 y 1 % de todas las tiroidectomías y, con más frecuencia, en las seis primeras horas del postoperatorio. Está muy ligada a la técnica quirúrgica.



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