Sobre el cáncer de tiroides

Factores de riesgo

el único factor de riesgo fehacientemente que se conoce es la exposición a radiación ionizante

Llamamos factor de riesgo a cualquier hecho que aumente el riesgo de contraer una enfermedad, sin embargo, tener un factor de riesgo no implica que se va a contraer un cáncer. No son condiciones suficientes ni tan siquiera necesarias para que el tumor se desarrolle, tan solo es conveniente que informes a tu médico de ello.

En la mayoría de los pacientes no se conoce la razón específica por la que se desarrolla el cáncer de tiroides.

El único factor de riesgo fehacientemente que se conoce es la exposición a radiación ionizante, bien por irradiación terapéutica, bien por contaminación ambiental generalmente asociada a accidentes nucleares. Estas radiaciones afectan en mayor grado a niños e inducen cánceres principalmente de tipo papilar que con más probabilidad será multicéntrico y más agresivo.

En los años 1940s y 1950s eran frecuentes los tratamientos con rayos X para el acné, inflamación de las amígdalas, adenoides, nódulos linfáticos o agrandamiento de la glándula timo. Pacientes que han recibido irradiación cervical en la infancia tienen un 5% de riesgo de desarrollar un tumor a partir de los 3-5 años de la irradiación, riesgo que continúa aumentando al menos durante 3 décadas.  Hay que señalar que la irradiación también multiplica por 10 el riesgo de aparición de nódulos benignos, pero si un paciente presenta un nódulo tiroideo y tiene historia de irradiación de cabeza o cuello tiene un 40% de posibilidades de que dicho nódulo sea maligno.

Actualmente la exposición a los rayos, generalmente está limitada a tratamiento de otros cánceres como la enfermedad de Hodgkin (cáncer de los nódulos linfáticos).

La exposición a los rayos X de rutina (dentales, radiografias de tórax, mamografías) no causa cáncer de tiroides.

Existen también algunos estudios epidemiológicos que buscan asociar el CDT con factores:

  • Dietéticos, observándose, por ejemplo, más incidencia de cáncer papilar de tiroides en regiones con dietas ricas en yodo, mientras que el folicular suele aparecer en zonas deficitarias en yodo.
  • Ocupacionales: Investigando posibles correlaciones con los técnicos sanitarios, los dentistas, los trabajadores de la industria eléctrica y del petróleo y para tripulaciones que sobrepasan determinadas condiciones de vuelo.
  • Hormonales y reproductivos, así como la historia previa de enfermedades tiroideas benignas, como bocio o adenomas.

Por último, los pacientes con tiroiditis de Hashimoto presentan un riesgo 67 a 80 veces superior al de la población en general para el desarrollo de este tipo de neoplasia, sin que se conozcan los factores que conducen a ella.

¿Puede darse en más miembros de una familia?

No es lo habitual, pero sí existe una pequeña proporción de casos estimado en el 3% de los carcinomas papilares y algunos foliculares, que sí pueden tener un componente hereditario, normalmente asociados a determinados síndromes.

En el caso del síndrome de Gardner (poliposis adenomatosa familiar) se da un riesgo 160 veces mayor que en la población en general de desarrollar carcinomas tiroideos papilares especialmente si son  mujeres menores de 35 años de edad.

También existen con frecuencia tumores tiroideos (benignos y malignos) en la enfermedad de Cowen (harmatomas múltiples), en el síndrome de Peutz-Jeghers y en la ataxia-telangiectasia, y se han descrito familias con carcinomas papilares aislados.

Cuando el carcinoma papilar se diagnostica en, al menos, 2 familiares de primer grado, y no se asocia a otras neoplasias se denomina Síndrome familiar de cáncer no medular de tiroides. Supone solamente el 5% de todos los pacientes con carcinoma papilar y puede implicar una mayor agresividad: Tiende a ser multifocal y bilateral, con invasión vascular y linfática, y con mayor tendencia a recurrencia y a la producción de metástasis a distancia.

Por último, las personas con antecedentes familiares de carcinoma medular de tiroides, con o sin neoplasia endocrina múltiple (MEN), pueden estar en alto riesgo de padecer este cáncer. De hecho, el 20-25% de los carcinomas medulares tiene un mecanismo de transmisión hereditaria de tipo autosómico dominante que puede originar la aparición de carcinoma medular familiar aislado o en el contexto de una neoplasia endocrina múltiple. La mayoría de los médicos recomiendan pruebas genéticas para estas personas cuando son jóvenes para ver si ellos presentan también los cambios genéticos asociados con el MTC. Para las personas que están en riesgo, pero que no se hacen las pruebas genéticas, existen pruebas de sangre que pueden ayudar a encontrar la enfermedad en una etapa temprana, cuando aún puede ser curable.