Seguimiento

Estadificación

En la práctica clínica es esencial la estadificación, o inclusión de cada caso particular dentro de un grupo de riesgo ya predefinido. Estos estadios, o grupos de riesgo según características, han sido estudiados científicamente en el tiempo por lo que se conocen las mejores medidas a adoptar. Dichas medidas se estructuran dentro de protocolos de actuación.

En el cáncer de tiroides con cada nuevo tratamiento, o prueba diagnóstica, se debe  y actualizar dicha estadificación. Por esto después de cada tratamiento es importante tener y conocer tu informe médico, hacer el esfuerzo de comprenderlo y solventar las dudas que te surjan con tus médicos de referencia. Y en concreto queremos destacar la importancia de:

– Tras la intervención quirúrgica el Informe de Cirugía e Informe de Anatomía Patológica

– Tras el tratamiento con I131el Informe del RCT y medidas de la Tg tras I131.

EL sistema de estadificación de descripción anatómica que más frecuentemente encontrarás en tus informes es el TNM que se basa en la valoración de tres componentes:

T (Tamaño): o extensión del tumor:

           T0: tumor no palpable

           T1: tumor < 1cm

           T2: tumor 1-4 cm

T3: tumor > 4 cm

T4: invasion local extratiroidea

N (Nódulos): presencia o ausencia de adenopatías.

N0: no adenopatías

N1a: adenopatías ipsilaterales

N1b: adenopatías bilaterales

M (Metástasis): presencia o ausencia de metástasis a distancia.

M0: no metástasis

M1: presencia de metástasis

De acuerdo con esta clasificación se consideran de muy bajo riesgo los microcarcinomas unifocales, T1, sin extensión a través de la cápsula tiroidea: N0M0. De riesgo bajo los T1N0M0 multifocal o T2N0M0. Siendo los T3 y T4 o cualquier T si son N1 o M1 los que conllevan una vigilancia más exhaustiva y probablemente nuevas intervenciones terapéuticas.

Actualmente empieza a haber evidencia clínica sobre la importancia de revisar la estadificación a los 6-12 meses del tratamiento inicial de tiroidectomía total más ablación. Muchos pacientes de riesgo intermedio-alto han podido pasar a considerarse de bajo riesgo. También, por desgracia, en torno a un 10% de los pacientes inicialmente de bajo riesgo han tenido una evolución menos positiva de lo que cabía esperar.