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Tratamientos rediferenciadores

Las células tumorales tiroideas son muy similares a las normales, cuya función es capar yodo del organismo y utilizarlo en la fabricación de la tiroxina. En este sentido, tanto las células tumorales como las sanas, disponen de una bomba de yodo capaz de captar esta sustancia y es, por este motivo, por el que el yodo radiactivo es tan eficaz en estos tumores. En un pequeño porcentaje de cánceres de tiroides, las células cancerígenas se desdiferencian, es decir, se transforman en otras más agresivas y pierden la bomba de yodo, por lo que la terapia convencional ya no tiene un efecto tan positivo.

Los tratamientos rediferenciadores forman otra línea de investigación que tiene como objetivo lograr que las células tumorales vuelvan a ser susceptibles al yodo radiactivo y, por tanto, que a través de esta terapia se pueda reducir o eliminar el tumor. En este momento, los tratamientos de este tipo (ácido retinoico, rosiglitazona, estatinas y ácido valproico) están incluidos en estudios en fase II para evaluar su eficacia, aunque hasta el momento no han obtenido resultados tan favorables como se esperaba. El conocimiento más profundo de la biología molecular del cáncer de tiroides permite ir descubriendo las proteínas responsables de cada proceso oncológico y recientemente se han presentado datos de inhibidores de la proteína MEK, que consiguen que las células tumorales tiroideas capten nuevamente yodo radioactivo.

Los resultados de los tratamientos rediferenciadores deben tomarse con cautela, ya que las administraciones de dosis elevadas de yodo radioactivo pueden ser perjudiciales para el organismo, generando enfermedades y tumores mucho más agresivos que el propio cáncer de tiroides.