Diagnóstico

Pruebas diagnósticas

Una vez que se ha detectado un nódulo, el objetivo será descartar la presencia de un carcinoma o tumor maligno. Como hemos visto, en general el cáncer tiroideo se presenta, como un “nódulo tiroideo frío”, en todo caso, el endocrino, buscará recabar toda la información posible a través de:

  • Historia clínica: Debes informar del tiempo que llevas teniendo el nódulo, también intenta informar a tu médico de cualquier disfunción tiroidea (ver Consejos Prácticos: Test de Autoevaluación de Disfunción Tiroidea), o de cualquiera de los Factores de Riesgo que detallamos en el apartado correspondiente. Si alguien en tu familia ha padecido cáncer de tiroides (especialmente cáncer medular de tiroides) o tumores de las glándulas suprarrenales, llamados feocromocitomas, es importante que se lo comuniques a tu médico. Si además sufres diarreas no olvides comentárselo pues en un pequeño número de casos este dato puede ser relevante.
  • Examen físico, como hemos dicho la palpación puede ser esencial ya que algunas características del bulto cervical -como su dureza y solidez, la presencia de ganglios cervicales, etc- apoyan la posibilidad de que sea maligno- Historia Clinica. Recogida de datos y análisis de historia familiar y personal, estratificación de factores de riesgo.
  • Análisis de sangre. Ningún análisis de sangre puede indicar si un nódulo tiroideo es cancerígeno. Sin embargo, los análisis de sangre pueden mostrar si el tiroides está funcionando normalmente, lo que puede ayudar a los médicos a decidir qué otras pruebas pudieran ser necesarias. Si se sospecha la presencia de un carcinoma medular o si usted tiene un antecedente familiar de la enfermedad, los análisis de sangre para los niveles de calcitonina pueden ayudar a detectar el carcinoma medular. Lo habitual es que pidan los niveles de TSH preferentemente con T4 libre, y autoanticuerpos antitiroideos. Si lo consideran necesario, también pueden pedir  los niveles de calcitonina o de una proteína llamada antígeno carcinoembrionario para descartar un subtipo, poco habitual, denominado carcinoma medular de tiroides. En todo caso, tu médico sabrá que analíticas pedir en cada caso.
  • Evaluación mediante Ecografía tiroidea de alta resoluciónpara obtener imágenes de toda la glándula y de las cadenas ganglionares del área cervical. Es una prueba de ultrasonido que indica si los ganglios adyacentes o los órganos cercanos a la tiroides han sido afectados y muestra el tamaño real de los nódulos y del tiroides. Puede detectar el nódulo dominante y los adicionales no palpables hasta de 2-3 mm. De hecho, numerosas mutaciones de la tiroides sólo se pueden reconocer por completo mediante una prueba de ultrasonido, debido a que los nódulos tiroideos crecen lentamente y, por lo tanto, con frecuencia pasan desapercibidos por muchos años. Además, puede mostrarle, a tu endocrinólogo, algún signo que pueda sugerir malignidad.
  • La Gammagrafía de la tiroides se puede realizar para los nódulos que tengan un diámetro mínimo aparente de 1 cm. Se le inyecta al paciente una sustancia radioactiva que se acumula en la tiroides. En el monitor de la cámara gamma se podrá observar si el nódulo ha absorbido más o menos cantidad de esta sustancia que el resto del tejido de la tiroides. Si algunas partes de la tiroides se iluminan en colores “cálidos” como rojo o amarillo, significa que se trata de un nódulo cálido o “caliente”, que pocas veces resulta maligno. Si los colores son “fríos” (azul o violeta), entonces se trata de un nódulo frío.
  • En los casos que se sospeche o se quiera descartar la existencia de un tumor maligno se deberá solicitar una Punción Aspiración con Aguja Fina (PAAF). La norma habitual es practicarla en todos los nódulos solitarios de más de 1 cm, y, sin descuidar la vigilancia, solo en aquellos micronódulos en los que haya otros elementos que puedan indicar malignidad. La razón es el bajo riesgo de los micronódulos aún en el caso de que resulten malignos.Mediante una aguja fina se pincha el nódulo y se extraen células del mismo con las que se realizará un informe citológico. También se puede determinar la presencia de tiroglobulina (Tg) en el aspirado. Es la prueba más fidedigna para determinar la posible malignidad del nódulo, sin embargo en algunos casos los resultados pueden no ser concluyentes. Hay varias clasificaciones para acotar los resultados. En España, la habitual es: material insuficiente, benigna, citología intermedia y maligna.
  • Técnicas de imagen, como la Tomografía Axial Computarizada (TAC), la Resonancia Magnética (RM) y la Tomografía por Emisión de Positrones (PET), no se indicarán habitualmente. No obstante, estas técnicas pueden ser necesarias en pacientes seleccionados, bien para confirmar la existencia de extensión local de la enfermedad o la de metástasis. Cuando aparece en un PET la connotación es distinta, pues implica una alta actividad metabólica como se demuestra con que hasta en un 20% de los casos sea maligno.
    Se evitarán las técnicas de imagen que utilicen contrastes yodados.

Debes saber que, algunas veces, el diagnóstico no resulta fácil ni evidente y no se pueda determinar inicialmente la malignidad del nódulo pero tampoco se pueda descartar. Si estás en esa situación, los pasos a seguir dependerán del criterio del endocrinólogo que lleve tu caso individual. Si decidiera vigilar el progreso del nódulo durante un tiempo, recuerda que es importante que realices en plazo todas las revisiones y pruebas que te vaya pautando sin excepción alguna. Si, aun así, no te quedas tranquilo, pide una segunda opinión.

A diferencia de otros cánceres, los canceres de tiroides más comunes crecen de forma tan lenta que pueden transcurrir años sin que se noten variaciones apreciables de su tamaño pero esto no implica que debas dejar de controlarlo periódicamente.

Haz clic en la imagen para agrandar