Consejos de nuestra psicóloga

¿Cómo prepararse para el hipotiroidismo?

Cuando te diagnostican un cáncer de tiroides y te hablan de las alternativas de tratamiento, siendo el primer paso la tiroidectomía, nunca pasa por tu cabeza que esa glándula tan desconocida y discreta hasta el momento, tenga una función esencial para el funcionamiento de tu organismo.

La tiroxina química cubre las mismas funciones que la hormona natural liberada por el tiroides. Por tanto, con la dosis adecuada a cada paciente, existe el sustituto perfecto para cubrir su falta. La decisión parece tranquilizadora: cirugía y una pastilla de por vida. Y fisiológicamente lo es. Pero tarda unas semanas en actuar desde que empezamos a tomar la primera pastilla y durante algún tiempo no estarás en los niveles deseables. Además es posible que para optimizar tu tratamiento tengas que pasar por periodos de hipotiroidismo inducido. En ese momento te explicarán los síntomas y, sin duda, estarás dispuesto a pasar por todo con tal de curarte. Y haces bien.

Sin embargo, es fácil entender la teoría pero, como paciente, no es fácil entender lo que se siente cuando estás hipotiroidea. Porque si tu cuerpo va a volver a regularse, ¿qué te pasa que no te encuentras bien? ¿Es algo que ha salido mal y no se dan cuenta? ¿Es por el cáncer, por la cirugía reciente, por alguna infección, o por el radioyodo?

Nuestro organismo pierde su ritmo natural por unos meses y las sensaciones son de un gran malestar interno que no podemos localizar ni describir con precisión, porque tiene lugar a nivel hormonal.

El cansancio y la debilidad no se deben a una mala alimentación; el pelo y las uñas frágiles no se deben a la falta de vitaminas; no hace tanto frío como para no lograr calentarse con nada; las ganas de llorar y la falta de concentración no son sólo una depresión reactiva a la situación que afrontamos; y no es que nuestro cáncer siga atacándonos y estemos muy graves, es que nuestro organismo está falto de hormona tiroidea.

Hay personas que lo llevan aparentemente bien, que lucha contra el agotamiento, y se niegan a cambiar de ritmo. Pero es bueno parar y cuidarse. Otras veces son muchos los síntomas que aparecen  y por eso nos asustamos. Y con esa incomprensión de nuestro estado, nos preocupamos todavía más incrementando la desazón de que no estamos bien.

Los demás no pueden entender que estar “ralentizado” sea tan incapacitante, y piensan que con descansar un poco ya es suficiente. Pero no consiste en descansar. En muchos casos, no puedes con tu cuerpo, ni con tu vida. Ya no es que sea difícil despertarte por las mañanas, sino que es imposible moverse de la cama, el cuerpo no responde, está apagado, sin tensión, sin “pilas”.

Realmente, lo mejor que puedes hacer en ese estado es esperar a estar mejor. Pero también, motivarse un poco. Dar paseos suaves acompañados, o charlar con los amigos sentados tranquilamente tomando un café, sin forzarse a un sacrificio enorme por seguir el ritmo de vida anterior porque, de momento, no es posible, y sólo conseguirás frustrarte y sentirte más agobiado.

Si tu cuerpo está lento, tu vida tiene que ir más lenta. Por una temporada.

Es muy importante concienciar a nuestra familia de que necesitamos un tiempo extra para estar recuperados y dejarnos ayudar en los quehaceres diarios. Los niños también van a entender perfectamente que estés mal y te darán todo el cariño que les pidas si se lo cuentas desde la tranquilidad y normalizando la situación.

Hemos recogido en la siguiente tabla, el listado de síntomas más frecuentes que aparecen en el estado hipotiroideo, junto con algunos consejos que pueden ayudar a soportar mejor esta etapa pasajera:

Sistema afectado Síntomas Consejos
Gastrointestinales
  • Aumento de peso por retención de líquidos
Tu cuerpo volverá a su peso y se pasará la hinchazón. No te centres demasiado en tu imagen durante este estado hipo, porque tu cuerpo no puede, por ahora, recuperar las formas (o la ausencia de ellas). Vístete con ropa amplia y cómoda en estas semanas hasta que te encuentre mejor.
 
  • Distensión abdominal
Beber mucho líquido. Consulta a tu médico antes de tomar cualquier laxante.
 
  • Estreñimiento
Consulta a tu médico, avisándole que no puedes tomar suplementos que lleven yodo ni determinados alimentos.
Cardiovasculares
  • Bradicardia o Palpitaciones
  • Hipertensión arterial
  • Aumento nivel colesterol
  • Disminución bombeo corazón
Ejercicio físico suave, sin forzar tu cuerpo, como andar o pedalear en bicicleta estática a ritmo lento, puede ayudarte con la tensión arterial.
Musculares
  • Cansancio, letargo
Es el síntoma principal, el que mejor describe tus sensaciones.
 
  • Dolores musculares, calambres, debilidad en las extremidades
No forzar nuestros músculos, de momento, debemos descansar. Podemos hacer ejercicios de estiramientos suaves para ir recobrando paulatinamente la elasticidad y la fuerza.
 
  • Parestesias y pinzamientos
Consultar a nuestro médico si nos aconseja ir a un fisioterapeuta.
Sentidos-Piel
  • Enlentecimiento de las funciones sensitivas y motoras
Reconoce y acepta esta sensación de estar ralentizados por una temporada. Tendrás que adaptar tus actividades a un ritmo más lento.
 
  • Intolerancia al frío
Hay veces que sólo abrigarse no funciona porque el frío es interior, de destemplanza. Es más efectivo tomar infusiones o caldos y lavarse con agua caliente.
 
  • Ausencia de sudoración
Es una sensación extraña, sobre todo para la gente deportista, acostumbrada a romper a sudar cuando hacer ejercicio.
 
  • Pérdida de salivación
  • Pérdida de apetito
Chupar caramelos cítricos sin azúcar e hidratarnos frecuentemente para paliar la sensación de boca seca.
 
  • Alteración tono voz
Nuestras cuerdas vocales recuperarán fuerza y movilidad con ejercicios foniátricos y de respiración.
 
  • Enlentecimiento del habla
  • Pérdida de la audición
La debilidad por nuestro estado hipo se nota en la lentitud del habla. Vamos a comprobar la importancia que tiene la respiración en todo lo relacionado con nuestra voz.
 
  • Visión borrosa
Utilizar lágrimas artificiales o lavados con manzanilla nos va a aliviar en gran medida.
 
  • Piel seca y amarillenta
  • Caída del cabello  y del vello
  • Uñas frágiles
Alimentos ricos en vitamina A, hidratar la piel bebiendo líquidos y con cremas, y usar un endurecedor de uñas. Poco a poco recuperarán su calidad.
Ginecológicos
  • Alteraciones menstruales
Los ritmos hormonales cambian y pueden aparecer hemorragias. En la fase hipo se sangra más. Descansa esos días y aliméntate bien.
  • Alteraciones fertilidad
Es importante informar a tu pareja de tu estado de ánimo y de tu estado hormonal. Es una etapa de espera hasta que te recuperes y tu familia lo entenderá.
Cognitivo-Emocionales
  • Depresión
Cuando te sientes débil y vulnerable, te asaltan pensamientos tristes que parece que van a perpetuar esta situación, pero estas ideas que pasan por tu cabeza son un síntoma de la falta de hormona tiroidea. Centra tu mente en recuerdos agradables e imágenes bonitas y cálidas. Las técnicas de visualización, la sofrología, y la risa, aunque parezca imposible, pueden hacerte mucho bien.
 
  • Inestabilidad emocional
 
  • Falta de concentración
No es el momento de tomar decisiones drásticas ni importantes porque es difícil pensar con claridad estando hipotiroidea. Delega tus funciones en gente de confianza por una corta temporada. Los ejercicios de relajación te pueden ayudar a centrarte en el aquí y ahora y no adelantar pensamientos ansiógenos.
 
  • Pérdida de memoria
Dedica tu tiempo a actividades fáciles y agradables en lo posible. Lecturas ligeras y sencillas, no es el momento de estudiar. Actividades gratificantes como pintar, escuchar música, algo por lo que te dejes llevar.

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