Consejos de nuestra psicóloga

¿Cómo preparar el radioyodo?

La fase del yodo radioactivo es posiblemente el momento que más dudas prácticas nos genera y, a menudo, se dispara la ansiedad. Es una fase complicada porque requiere:

  • Una preparación para facilitar la asimilación del yodo radioactivo con una dieta especial baja en yodo.
  • Un método para elevar la TSH.
  • Una estancia en una habitación de aislamiento durante unos días.
  • Unas medidas higiénicas de radioprotección a posteriori que debes organizar en tu propia casa y entre tu familia.

Y todo este proceso se complica anímica y físicamente si para elevar la TSH el método elegido es retirar la pastilla de tiroxina diaria, provocándote un hipotiroidismo inducido.

Como sabes, para preparar la mejor asimilación del radioyodo tienen que conseguir elevar la TSH para que estimule la actividad de las células tiroideas que hay en tu organismo, y atrapar todo el yodo que encuentren. (Mira en: Función de la Glándula Tiroides). Eso se consigue bien con una inyección de TSHrh (de nombre comercial Thyrogen), bien retirando la terapia hormonal (tiroxina) que tomas a diario durante 4-6 semanas, con lo que entrarías en una fase de hipotiroidismo inducido. En este caso, la falta de hormonas puede generar síntomas físicos y psíquicos, que para algunas personas son difíciles de sobrellevar y que durante el tiempo que más se agudizan hay que afrontar en aislamiento. (Para informarte de los síntomas que te están afectando, mira el apartado especial de: Consejo de nuestra psicóloga para la etapa hipotiroidea).

Si te sientes raro/a, confundido/a, obsesionado/a con ideas recurrentes, deprimido/a, ten en cuenta la información que te dieron para afrontar tu etapa hipotiroidea: Son los efectos de tu estado hormonal.

  • Es normal tener dudas sobre la dieta: tampoco te obsesiones, es muy importante evitar los medicamentos y tratamientos con yodo; el resto de la dieta intenta seguirla hasta donde puedas y no te agobies si tomas algo de yodo, es imposible reducirlo al 100%.  Algunos endocrinos recomiendan seguirla también la semana de después, porque el yodo tarda unos días en hacer efecto, pero verás que en algunos hospitales no te dan una dieta pobre en yodo durante el internamiento; si es así, come sin problemas pero, al menos, no te tomes una mariscada para celebrar que sales de la cámara… para ese homenaje tendrás que esperar unos días más.
  • No te preocupe engordar, es temporal.  Lo notarás sobre todo en las últimas semanas, la sensación más que de gordura es de hinchazón, se pone la típica cara inflada de hipotiroideo, pero tranquilo/a, a cambio es lo primero que cambia a mejor en cuanto vuelvas con la tiroxina.
  • No te sorprendas por lo que sientas. Si estás negativo/a es temporal. La sofrología te puede ayudar a relajarte y centrar la atención en tu bienestar. Practica técnicas de visualización y de respiración. Piensa sólo en descansar e imagina escenas agradables, pasadas y futuras, para abstraerte del ambiente cerrado de la habitación. Frena cualquier pensamiento que no sea positivo.
  • Informa a tu médico si necesitas o tomas normalmente algún medicamento, y espera sus indicaciones. Pregunta cuando puedes empezar con la tiroxina, recuerda que la dosis se irá aumentando de forma paulatina.
  • Pregunta antes de ir cómo será tu habitación y si hay televisión, internet, ventana,… hazte una composición de lugar sobre lo que te vas a encontrar y no lo rechaces.
  • Aun así puede que te impresionen las precauciones que hay que tomar contra la radioactividad y sobre todo, en algunos casos, la actitud de algunos auxiliares o personal del apoyo del hospital, que mantienen de forma exagerada las distancias. Acéptalo con humor. Sabes que se ha generado mucha aprensión en torno a la radioactividad pero el médico nuclear te normalizará la experiencia y en Radioactividad y medidas de radioprotección podrás entender las razones de las normas y las medidas de radioprotección en su justa medida.
  • Normaliza tu estancia en la habitación plomada, es tan solo una habitación de hospital más, con plomo en las paredes y un inodoro especial. Serán solo unos días. Busca el lado positivo,  y casi agradecerás que no entren a molestarte cada dos por tres. Aprovecha para descansar. No tendrás visitas ni mimos pero a cambio podrás descansar de verdad.
  • Sí, en la medida que puedas, intenta vivir esos días como un momento de retiro y relax. Conseguirlo está en tu mano. Intenta respirar lentamente, relajarte mental y muscularmente, estar en el presente.
  • Aprovecha para disfrutar de tus hobbies, si te gusta la lectura, llévate varios libros, el tiempo te va a sobrar, y aunque allí duermes mucho, por la misma flojera del hipotiroidismo, puedes variar de estilo de lectura para no aburrirte. Cosas que no te supongan esfuerzo y sean agradables: ojear revistas, escuchar música, alguna afición como la pintura, juegos de ordenador, tus vídeos en el portátil…
  • Cuando prepares la maleta para llevarte a la habitación, ten en cuenta que allí te darán una camisola de hosptial pero si te quieres sentir “como en casa” lo más práctico es llevar ropa interior desechable, ropa cómoda lavable en lavadora, calcetines y zapatillas. Vas a estar varios días en una habitación pequeña, casi siempre tumbado en la cama, así que la prioridad es la comodidad. No es necesario que luego tires la ropa, la puedes lavar en casa y seguir utilizándola, pero a lo mejor, prefieres dejarla allí. Si no soportas el frío, puedes pedir más mantas. Es normal sentir frío si estás hipotiroidea.
  • Para el aseo personal, recomiendan que lleves varios cepillos de dientes para cambiar cada día, gel y las cremas que utilices. Y ducharse para limpiar la piel y el pelo.
  • Para eliminar la radiación hay que beber más de 2 litros de líquido al día. Te van a ir pasando botellas de agua e infusiones (hay quien lleva té verde con lima o limón, porque es diurético y antioxidante). Si no lo haces pídelas, tu eres el único responsable de beber todo el líquido que puedas.
  • Llévate una bolsa de caramelos cítricos, te aliviará la sequedad de boca y de garganta y te harán salivar. Por la saliva también eliminas el yodo radioactivo. De hecho, te pedirán que  escupas toda la saliva al inodoro especial.
  • Pueden darte algún antiemético para las náuseas, en caso de que la pastilla de radioyodo te cause molestias estomacales.
  • Aunque estés solo con la puerta cerrada, puedes estar todo el tiempo que quieras al teléfono o en skype. Y las enfermeras te preguntan por tu estado. Si necesitas algo pídelo todas las veces que haga falta. En algunas habitaciones hay cámaras de vigilancia, excepto en el baño, por si sufres cualquier percance.
  • Algunas habitaciones no tienen ventana al exterior, no te obsesiones con ello, intenta crearte tu mundo y dedicarle tiempo a descansar y ocuparte con las cosas que te hayas llevado.
  • En otros casos, pueden ir a visitarte a través de un cristal y llevarte la prensa o lo que precises. A veces es duro no poder acercarte a tu gente, pero es muy agradable saber que están esperándote fuera.
  • Y ante todo: Esta es una fase del tratamiento de tiempo limitado, y cuando entras en la habitación es por unos días, hasta que vayas eliminando la radioactividad por la orina y consigas unos niveles manejables en un entorno familiar.
  • Cuando salgas, las normas higiénicas de radioprotección seguirán siendo necesarias durante un tiempo para protegerte a ti y a los tuyos. Son pautas incómodas pero perfectamente asumibles y limitadas en el tiempo, es lo único que puedes hacer, y por tanto, intenta hacerlo bien. Es la postura más responsable. Poca gente tiene que ser más consciente de los riesgos que implica el aumento de la radiación ambiental como los pacientes de cáncer de tiroides, pero no te obsesiones.
  • Más vale 10 centímetros de cerebro que de plomo. Con este dicho queremos animarte a aplicar el sentido común. Léete Radioactividad y medidas de radioprotección y utiliza el sentido común, no solo la norma por la norma. Hay radioactividad en todas partes, conoce el riesgo real, compáralo con otras fuentes de radioactividad y mira los niveles en que empieza a haber riesgo real, y explícaselo a los que te rodean.
  • En el caso de tener hijos pequeños, tendrás que estar lejos de ellos más días, según te indique tu médico. Mándalos a casa de algún familiar. Escríbeles y habla por teléfono todo lo que desees. También tienes skype y otras posibilidades virtuales de estar cerca. Tendrás mucho tiempo para abrazarles y besarles después, pero no es necesario que “por su bien” dupliques los tiempos que te prescriben. Las medidas de radioprotección ya son de, por si, muy conservadoras.
  • Si estás dando de amamantar a un niño y no has podido retrasar el tratamiento, tendrás que suspender la lactancia ya indefinidamente, desde unas semanas antes del tratamiento. Pero pregunta a tu endocrinólogo sobre la  posibilidad de retrasar el tratamiento, en muchos casos es posible.
  • Si tienes proyectos de quedarte embarazada o de tener un hijo mejor intenta posponerlo un año, y siempre un mínimo de 6 meses. Hay que trabajar la adaptación a la nueva vida y la relación con la pareja, para que no haya presiones al respecto.
  • Cuando llegue el momento hay que volver a normalizar. No estás “apestado”. Hay quien alarga el plazo, pero realmente no hace falta, al salir de la cámara te medirán la radiación y tu médico nuclear te dará las pautas a seguir y el tiempo necesario. Ni más ni menos.
  • Vivir el presente y pensar en curarse es un método sencillo para enfrentarse a la vida cuando acabe toda la intervención. No pienses en los plantes que se te han truncado sino en recuperar cuanto antes la salud.
  • El problema de la fatiga, hasta que recuperes los niveles hormonales normales será especialmente preocupante porque es lo que va a alargar la convalecencia. Normalmente, la primera semana después del radioyodo es cuando más notas los efectos del hipotiroidismo, pues la tiroxina, tarda una semana más en empezar a hacer efecto. Tu cuerpo necesitara descanso. No intentes acelerar la recuperación porque no adelantarás nada. El descanso y el sueño ocuparán la mayor parte del día. Es normal. A veces necesitarás relajantes musculares porque la tensión que has vivido te llevará a contraerte.
  • Conserva tu energía para cuando estés con otras personas. Disfruta de lo que te gusta y no te ocasione esfuerzo físico. No te agobies por el paso del tiempo y la lenta recuperación. Planifica lo que deseas hacer cuando recuperes las fuerzas. Contacta con tus compañeros de trabajo antes de incorporarte de nuevo e interésate de lo que ha sucedido en tu ausencia. Tendrás todo el tiempo del mundo para volver a rehacer tu vida. Mientras tanto, deja que otros te ayuden y pide lo que necesites. Di “no” a las cosas que no te importan tanto ahora.

Ana Huete es psicóloga y paciente, como tú ha pasado por la habitación plomada y ahora recuerda y recopila para ti, y con la ayuda de los miembros del foro, los consejos que a todos nos han sido útiles.

 

Preparar el radioyodo.
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