Archivo: enero 2018

Las mamografías no se asocian al aumento del cáncer de tiroides

Desde hace unos días vuelve a circular por las redes sociales un bulo relacionado con el aumento de Cáncer de Tiroides a consecuencia de las mamografías. Aunque ya se ha desmentido en muchas ocasiones,  podéis leer el blog de nuestro asesor Miguel Ángel de la Cámara, “En este asunto, hay certeza científica: No hace falta ponerse el collarín o protector plomado para proteger a la glándula tiroides en el momento de hacerse una mamografía.”

Como él mismo explica, en una mamografía “se utilizan técnicas para aumentar la resolución de los tejidos blandos, con efecto fotoeléctrico, que no genera radiación dispersa. Y la contribución del efecto Compton es despreciable, insignificante para órganos cercanos, o más frágiles que el tiroides, como el cristalino”.  Además, en caso de haberla, irradiaría desde dentro del tórax de abajo hacia arriba y el protector en este caso no protegería al tiroides, sería inútil a efectos de protección radiológica.

Se suma que el protector puede provocar errores en la mamografía porque accidentalmente una parte se cruce con el haz de radiación, dispersándola y afectando a la imagen general por ese rebote. En otras ocasiones puede crear un efecto sombra, que pueden inducir a error en la interpretación de la prueba.

Por si todo esto no fuera suficiente, si se usara el protector, habría que ajustar la máquina y aumentaría la dosis tanto a mama como la dispersa a tiroides.

Desde la Asociación Española de Cáncer de Tiroides, AECAT, queremos sumarnos a acabar con este mito, aportando evidencia científica y contrastada: una mamografía es una prueba segura que ayuda en la prevención de patologías graves como el cáncer de mama.

Para más información, te animamos a leer el artículo y a ver el vídeo que Miguel Ángel de la Cámara realizó para desmentir con evidencias este tema. 

Miguel Ángel de la Cámara es Técnico Especialista en Radiodiagnóstico, socio de ANIS (Asociación Nacional Informadores de la Salud), miembro de AIESALUD, pertenece al Comité Científico Asesor de AECAT y es comunicador Digital en Salud.

¿Qué es el cáncer medular de tiroides?

Cuando se habla del cáncer de tiroides, al igual que del cáncer de páncreas o el de colon, siempre se tiende a generalizar y a considerar que todos son iguales. En todas estas localizaciones se pueden dar tumores que, en la mayoría de los casos, se tratan de carcinomas diferenciados, en el caso del tiroides, o de adenocarcinomas, en el caso del páncreas o del colon. Aun así, poco o nada tienen que ver ni en pronóstico, ni en respuesta a los tratamientos respecto a otras estirpes menos frecuentes.

En el caso de los tumores medulares de tiroides, éstos suponen únicamente el 5% del total de cánceres que se originan en esta glándula. Las células de las que surge este cáncer se llaman células parafoliculares y son las que se encargan de producir calcitonina, una hormona que regula los niveles de calcio y fósforo en el organismo. Estas células parafoliculares son distintas en su estructura y funcionamiento a las células que componen los folículos tiroideos responsables del desarrollo de la mayoría de los tumores del tiroides.

Se cree que en nuestro país se diagnostican al año menos de 300 casos de este tumor medular de tiroides, de los cuales, más de la mitad van a ser curados con cirugía. En aproximadamente 50-80 casos el tumor va a ser capaz de originar metástasis a distancia. Es decir, que células del tumor que se inició en el tiroides van a poder escapar, bien a través de los vasos linfáticos a los ganglios, o bien a través de los vasos sanguíneos a otros órganos, y crecer allí dando lugar a las metástasis en pulmón, en hígado o en huesos, principalmente.

Cuando estudiamos la biología molecular de este tumor encontramos que existe una fuerte asociación con una mutación muy concreta que afecta a un gen denominado RET. De hecho, se estima que aproximadamente el 80% de los pacientes son portadores de estas mutaciones. Cuando el gen RET se encuentra mutado, observamos una mayor señalización dentro de la célula, a favor de la división incontrolada de las mismas, que da lugar a que se produzca el cáncer.

Tratamiento cuando no se pueden realizar más cirugías

Desde hace unos 5 años disponemos en Europa de la posibilidad de tratar a los pacientes en los que la enfermedad ha originado metástasis a distancia o en los que tienen ganglios a nivel del cuello, que ya no pueden ser sometidos a más cirugías. El tratamiento se realiza a través de dos fármacos que bloquean la actividad de RET, llamados vandetanib y cabozantinib.

Estos medicamentos pertenecen a la familia de inhibidores de la tirosina kinasa y permiten reducir el tamaño de las metástasis en un porcentaje significativo de pacientes, así como retrasar el tiempo en el que el tumor tarda en volver a crecer.

Sabemos, además, que uno de los fármacos es capaz de revertir las resistencias que se pueden crear al otro, de manera que podemos emplearlos secuencialmente, disponiendo los pacientes de al menos dos líneas de tratamiento consecutivas para esta enfermedad.

Es fácil entender que la escasa incidencia de este tipo de tumores hace muy difícil que se adquiera experiencia en el manejo de estas medicaciones, por lo que es muy recomendable acudir a centros de referencia para el tratamiento de este tumor.

Por Dr. Enrique Grande , Jefe de Servicio de Oncología Médica del Hospital Monográfico de Cáncer MD Anderson Madrid.

Si quieres saber más sobre el cáncer medular de tiroides puedes leer Carcinoma Medular de Tiroides.