Archivo: Abril 2015

Rehabilitación tras una cirugía con Vaciamiento Ganglionar por Carcinoma de Tiroides

Cuando una persona es diagnosticada de cáncer de tiroides a continuación deberá pasar por una intervención quirúrgica.

En la mayoría de los casos es suficiente con una tiroidectomía total que no suele implicar mayores complicaciones, pero en algunos casos es necesario recurrir a una intervención más extensa, con vaciamientos ganglionares, y por ende por un período de recuperación mayor hasta la vuelta a la normalidad.

Para conocer más sobre esta recuperación hemos consultado a la Dra.  M. Lluïsa Catasus, del Servicio de Rehabilitación del Hospital de Bellvitge, en Barcelona.

Como nos explica la Dra Catasus, uno de los efectos colaterales que se  puede producir en las intervenciones quirúrgicas de cabeza  y  cuello, sea por cáncer o no, es una alteración de la sensibilidad.

En el caso de  la  tiroidectomía , tras pasar por quirófano la mayoría de pacientes presentan  cambios en la sensibilidad de la cara lateral del cuello hasta la oreja, pero, en la mayoría de casos, no tiene repercusión funcional.


Actualmente las técnicas quirúrgicas han avanzado notablemente pero puede ocurrir que por el acto quirúrgico en sí o bien por el desarrollo de la enfermedad pueda lesionarse  algún  nervio. Depende del  grado  de lesión  que  se haya  producido, este  nervio se recuperará en mayor o menor grado.

También es  frecuente una lesión en el nervio accesorio espinal, que es el que  inerva el  músculo trapecio, primordial en la función de elevación del brazo. Su  falta de contracción producirá una alteración  en  la  elevación de la extremidad, y por tanto dolor y limitación de movilidad.

Otro de los cambios que se producen tras la intervención quirúrgica es una limitación de la movilidad cervical, pero también en la gran mayoría de casos suele ser transitoria y se suele recuperar pasado un tiempo.


Cómo actuar ante una lesión

Ante todo  acudir a  un  especialista.

Para conocer el alcance de las lesiones secundarias  a la  cirugía  en los nervios periféricos se debe realizar  un  electromiograma  que  facilitará  un pronóstico de la lesión y  su  evolución . Hay que  tener  en  cuenta  que  muchas de estas lesiones son parciales y que evolucionan favorablemente.

El tratamiento rehabilitador de la lesión se basa  en ganar el recorrido articular normal y reforzar la musculatura del hombro. También es  necesario realizar movilizaciones de columna cervical y un correcto tratamiento de la cicatriz.

Es  imprescindible la  supervisión del médico especialista y  del  fisioterapeuta  de las unidades de rehabilitación

En palabras de la Dra M. Lluïsa CatasusLo que nunca deberemos hacer es levantar el brazo hasta arriba sin tener el control del tronco, sin que la escapula esté fijada, porque entonces produce dolor. El  movimiento  de  elevación  por  encima  de  los  90º, en  caso  de  lesiones  graves del  nervio accesorio espinal , siempre se  tiene  que  realizar tendremos que hacerlo con la escápula fija, o sea  estirados en el  suelo  o  en  la  cama y sólo entonces elevar el brazo ya  que  se  evita  el  dolor”.

Las personas operadas de  cáncer  de  tiroides con dolor en el hombro deben  acudir a un  servicio de rehabilitación derivados por su médico .

Cuanto más precoz sea  la valoración por el especialista mejor será la  planificación del  tratamiento y  por lo tanto mejor  resultado ya que se evita que la pérdida  de movilidad del hombro y  región cervical .



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Futuro en el tratamiento de los microcarcinomas

Aunque sea un microcarcinoma el diagnóstico de cáncer siempre asusta al paciente, quien a menudo piensa que aunque afortunadamente se ha tratado a tiempo, su evolución futura sigue siendo incierta.

Sin embargo, la búsqueda de tratamientos y seguimientos más personalizados que minimicen los tratamientos ajustándolos a la verdadera situación de riesgo es, en palabras del Dr. Pitoia, el cambio más esperable en un futuro próximo. Esto es debido a que, tras varios estudios de seguimiento en el tiempo, se ha podido determinar claramente los perfiles que presentan mayor o menor riesgo de recurrencia. Confirmándose que  estamos ante un tumor de muy lenta progresión y alta supervivencia en los casos de menor riesgo se pueden suavizar tanto los tratamientos como el seguimiento.

De hecho, uno de los cambios más destacables en los últimos años es el incremento de diagnósticos de microcarcinomas papilares asociados a la mejora en las técnicas diagnósticas, incluso, en muchos casos, a descubrimientos accidentales, que van asociados a un pronóstico excelente, tal y como nos explica el doctor en este vídeo.

Ante esta realidad, ya el Congreso de Oporto de 2003 propuso incluso quitar la connotación de carcinoma y pasar a llamarles microtumores papilares, nombre que no genera tanta presión a los pacientes. Propuesta a la que cada vez se suman más especialistas dada la evidencia clínica.

Aunque aún no es la práctica generalizada, según el Dr. Pitoia, en Argentina ya tienen un número significativo de pacientes con microcarcinomas de mínimo riesgo (unifocales, encontrados de forma accidental, sin cambio de tamaño significativo, sin factores de riesgo es su historial clínico, ni invasión extratiroidea), a quienes se ha explicado la situación y se ha optado conjuntamente por no operar, realizando eso sí, un seguimiento riguroso.

Afortunadamente, ya hay estudios prospectivos amplios y según el Dr. Pitoia “Si no existen mayores factores de riesgo sólo un 5% de los microcarcinomas hace metástasis ganglionares en el seguimiento a 10 años”. Ante cualquier cambio de tamaño, extensión o de los valores de la tiroglobulina se optaría por volver al tratamiento tradicional.

La clave está en informar bien al paciente, y según el doctor “aclararle que no se le va a dejar solo” y se va a poder vigilar su evolución. Desde nuestra experiencia como Asociación de pacientes de cáncer de tiroides constatamos la importancia que tiene el que un paciente tenga confianza en su médico y también el que dicho paciente pueda exponer sus miedos y hacer valer su mayor o menor capacidad de riesgo, explicándole de forma clara las distintas opciones.

Afortunadamente como, bien señala el doctor Pitoia, hoy en día el abanico de tratamientos se ha abierto y, si estos pacientes con menor riesgo optaran por la cirugía también existen opciones de tratamiento poco invasivas para los perfiles, como puede ser optar solo por la cirugía sin radioyodo o recurrir a dosis de radioyodo, de sólo 30 milicuarios que no requieren hospitalización y garantizan la ablación. Opciones que, de hecho, son las que constituyen en la actualidad la práctica más generalizada.


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Voluntarios de AECAT, una forma de entender lo que me pasa.

Con el lema de Súmate al Efecto Mariposa, tuvo lugar en marzo la Escuela de formación de voluntarios de AECAT 2015, en San Lorenzo de El Escorial, un momento único para  compartir tres días de experiencias, emociones y aprendizaje.

El presente artículo, escrito por Rosa de Arquer, Psicóloga y colaboradora de AECAT, profundiza en la relación de ayuda en una asociación de pacientes.

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En la sesión de formación para voluntarios de AECAT, se abordó el importante tema de la Relación de Ayuda en una Asociación de pacientes. La relación de ayuda es una forma de interaccionar con una persona que está pasando por un momento difícil. Se realiza en muchos contextos, profesionales o informales: la familia, los grupos de amigos y las Asociaciones de Pacientes como AECAT.

Quienes trabajamos en el campo sanitario sabemos lo oportuno de combinar el conocimiento científico y técnico con un acercamiento humano, considerando a la persona como un todo: una parte de su cuerpo está dañada por un cáncer, pero a su vez ese daño se refleja también en su estado de ánimo y su proyecto de vida.

El diagnóstico de un cáncer de tiroides marca un antes y un después en la vida de una persona y su familia. Al recorrido de visitas, pruebas y resultados médicos se suman cambios psicológicos: incertidumbre, miedo, rabia, tristeza… son sentimientos naturales que acompañan a esta etapa y que responden a una ruptura en la trayectoria personal.

Generalmente el entorno de una persona con diagnóstico de cáncer se vuelca en ella, prestándole toda la atención y el apoyo necesario para su recuperación a nivel emocional. En otras ocasiones, sin embargo, se pueden dar situaciones en las que se  bloquea esta ayuda: puede ser que el entorno desconozca o no entienda el alcance de lo que ocurre, no sepa cómo ayudar o que la propia persona no quiera compartir sentimientos dolorosos por miedo a no hacer daño a sus seres queridos.

En el plano médico las necesidades están cubiertas: los profesionales nos informan sobre las pruebas, resultados, evolución… pero a nivel psicológico ¿a quién se le expresa la rabia, el miedo? ¿es necesario compartir esos sentimientos? ¿tiene alguna utilidad hacerlo?

La expresión de los sentimientos es una necesidad básica que nos ayuda a centrarnos en la situación que vivimos, entender el presente y prepararnos para el futuro.

Si en nuestro entorno no podemos hacerlo, puede resultar útil acudir a un psicólogo para que nos ayude en la activación de recursos personales que nos ayuden a afrontar la nueva situación, y nos facilite la comunicación con familiares y amigos para poder contar con ellos.

Otra opción muy valiosa es acercarse a una asociación de pacientes con voluntariado formado en la Relación de Ayuda. Cuando una persona con cáncer de tiroides contacta con los voluntarios de AECAT se beneficia de una persona que ha pasado por un proceso similar y que puede escucharle no solo desde esa experiencia sino desde la formación específica del voluntariado.

Valores que aporta la relación de ayuda en la asociación de pacientes

Escucha activa: la persona con la que contactamos nos escucha con atención y sin valorar los sentimientos que tenemos.

Apoyo: al compartir la experiencia con otras personas que han pasado por lo mismo descubrimos que no es extraño lo que sentimos y que con el tiempo hay una adaptación natural al diagnóstico

Experiencia: porque otros han recorrido el mismo camino, nos pueden aconsejar sobre los recursos que serán el mejor apoyo.

Contacto individualizado: la atención varía según cada persona… algunas personas necesitan un apoyo puntual, o simplemente información. Otras personas pueden buscar un apoyo más cercano y un seguimiento de su proceso a lo largo de más tiempo.

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AECAT, es una asociación que construimos entre todos, y en el que todos tenéis mucho que aportar como pacientes expertos pero también en otras aéreas como la de “Contenidos y Formación” en la de “Visibilidad”, en la de Administración o en la de Proyectos concretos.

Por eso, os animamos a participar y a implicaros más en el voluntariado de la asociación. Un voluntariado que busca facilitar el camino a los nuevos pacientes, luchar por los derechos de los pacientes de cáncer de tiroides y sensibilizar a la sociedad y que este año quiere fomentar  grupos locales cada vez más activos y cercanos.


 Infórmate más sobre Voluntariado en AECAT aquí

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