Archivo: mayo 2014

Top 5: Cinco razones para vigilarse el tiroides

Hoy, en la Semana Internacional del Tiroides y como miembros de la TFI (Federación Internacional del Tiroides),   queremos anunciaros la campaña   ¡TOP CINCO!,   de concienciación de las enfermedades tiroideas.

El eslogan de la campaña de este año pretende incidir en las cinco condiciones asociadas a la disfunción del tiroides: cáncer de tiroides, autoinmunidad, infertilidad, ansiedad y depresión y deficiencia de yodo:

  1. El cáncer de tiroides suele desarrollarse en nódulos. Aunque menos de 1 de cada 10 nódulos abrigue células cancerosas, la mayoría de los nódulos se extirpa por motivos de seguridad.
  2. En la autoinmunidad del tiroides, el sistema inmunológico ataca por equivocación la glándula y provoca hipotiroidismo o hipertiroidismo.
  3. La disfunción del tiroides puede causar infertilidad en mujeres y hombres.
  4. Ansiedad y depresión son compañeros frecuentes de los trastornos de tiroides.
  5. El yodo es el principal componente en la producción de hormonas tiroideas por lo que la deficiencia de yodo es tan perjudicial para la salud de los adultos como para el desarrollo fetal e infantil.

Haciéndonos eco de las palabras de su Presidente, … “Sentirse cansado, nervioso, irritado o ansioso, no conseguir dormir, tener oleadas de calor o palpitaciones, sufrir por el aumento de sudor o la pérdida de peso. Millones de personas alrededor del mundo atribuyen las condiciones anteriores a diversas causas tales como el envejecimiento, la menopausia o la depresión, pero raramente a la disfunción del tiroides. Lo cierto es que pocas personas conocen realmente esta pequeña glándula situada en la nuca y con una función de vital importancia. Cualquier disfunción de la tiroides ejerce un profundo impacto en la salud y el bienestar”.

Por último, queremos hacer incapié en la necesidad de aumentar la concienciación respecto de las señales que indican una disfunción del tiroides e incentivar a todo aquel que sospeche tener algún problema relacionado con el mismo,  de la importancia de ponerse en manos de un especialista cuando se detecte algún problema por el impacto que ello tendrá en su calidad de vida.

Si queréis más información, podéis pinchar AQUÍ.

Acerca de la TFI

La TFI es una red de organizaciones de apoyo a los pacientes de más de una veintena de paises como Bélgica, Francia, Alemania, Canadá, España, Italia o Méjico y que tiene como misión, alentar y ayudar a la formación de organizaciones de tiroides orientadas al paciente,  trabajar en estrecha colaboración con los profesionales de la medicina para promover el conocimiento y la comprensión de los trastornos tiroideos y sus complicaciones, proporcionar, a través de las organizaciones miembros, información y apoyo moral a las personas afectadas por este tipo de trastornos y promover la educación y la investigación relacionada con éstos. Asimismo, su principal objetivo es ayudar a todas aquellas personas interesadas en comenzar una organización de pacientes de  tiroides en su país o localidad.

Disfunciones tiroideas y salud mental

La asociación de cuadros psiquiátricos de depresión con las alteraciones tiroideas y con el llamado hipotiroidismo subclínico es cada vez más común entre los especialistas. En los últimos años, se está  investigando el efecto de del hipotiroidismo e hipertiroidismo subclínico en la salud física y mental, valorando sus síntomas y las opciones para su tratamiento y lo cierto es que, aun siendo hoy todavía un asunto a debatido en medicina, existen evidencias científicas de que al tratar el hipotiroidismo subclínico, mejoran o desaparecen los síntomas de algunos trastornos psiquiátricos.

Por otra parte, también se ha evidenciado que el tratamiento del problema tiroideo puede aliviar síntomas psiquiátricos en los pacientes afectados y que por el contrario, los medicamentos antidepresivos que ayudan a personas con depresión clínica, no están indicados sin embargo cuando ese estado de ánimo depresivo es consecuencia de un problema hormonal.

La trascendencia de todo ello para nuestra salud y calidad de vida, hace que sea necesario abordar esta cuestión en profundidad. Para ello, y agradeciendo como siempre su accesibilidad y disposición para con nuestra asociación, traemos hoy a nuestro blog un artículo de un socio y colaborador nuestro de A Coruña, el Dr. Ángel Daniel Corona, médico especializado en psiquiatría, salud mental, medicina familiar y comunitaria, en el que nos habla del papel de la hormona tiroidea en la salud mental.

El papel de la hormona tiroidea en la salud mental

La adecuada función del eje hipotálamo-hipófisis-tiroides implica la producción de la hormona tiroidea necesaria para mantener el normal funcionamiento de variados órganos y sistemas. Entre estos destacan el sistema nervioso central, el circulatorio, el digestivo y el hematopoyético. Mención especial merece el sistema nervioso central, ya que su compromiso por la disfunción tiroidea puede generar sintomatología difícil de diferenciar de aquella propia de enfermedades a priori pertenecientes a la esfera psiquiátrica.

Tanto el hipotiroidismo como el hipertiroidismo pueden producir síntomas atribuibles a una enfermedad psiquiátrica. En el hipotiroidismo son frecuentes la astenia psicomotora, el letargo, la somnolencia y trastornos cognitivos, como pérdida de memoria y falta de capacidad de concentración,  todos ellos muy frecuentes en la depresión. Por otra parte, el hipertiroidismo puede ser causa de hiperactividad con taquicardia, nerviosismo, crisis vasomotoras e irritabilidad, que pueden confundirse con ansiedad, crisis de pánico o episodios de manía o hipomanía.

La falta de síntomas patognomónicos que diferencien la enfermedad tiroidea del trastorno psiquiátrico hace difícil la distinción entre ambas condiciones.

El hipotiroidismo es la alteración hormonal más frecuente  en la práctica médica diaria con una prevalencia que varía entre el 0,5 y el 18% según la población estudiada1. Con un inicio  generalmente insidioso es más frecuente en mujeres de mediana edad y la causa etiológica de gran variedad de alteraciones somáticas y neuropsiquiatricas2.

Además de los signos y síntomas clínicos clásicos puede mostrarse con síntomas secundarios a la alteración hormonal 3 como alteraciones en memoria, atención, enlentecimiento psicomotor, alteraciones viso-perceptivas o alteraciones ejecutivas.

 

Por todo ello puede ser una entidad clínica difícil de diagnosticar y en ocasiones pasar inadvertida4.

Los síntomas psiquiátricos son una frecuente manifestación de esta alteración tiroidea. Aproximadamente un 40% de los pacientes hipotiroideos presenta síntomas y signos depresivos y cada vez existen más evidencias que relacionan depresiones resistentes al tratamiento con alteraciones tiroideas, incluso subclínicas, subyacentes. La asociación hipotiroidismo y trastorno bipolar también ha sido comentada en la literatura aunque es más frecuente que cuadros maniformes (muy activos, eufóricos, ansiosos, poca necesidad de dormir) se relacionen con estados hipertiroideos   y sean muy difíciles de diferenciar.  Otras alteraciones psiquiátricas asociadas pueden adoptar la forma de depresiones psicóticas o psicosis puras sin deterioro cognitivo ni desorientación.

Así mismo, en el caso de pacientes que presentan hipertiroidismo subclínico, se presenta afectación cardiovascular en muchos de ellos, siendo preciso realizar de manera rutinaria pruebas de función tiroidea en pacientes asintomáticos. Además, esta descrito el aumento de síntomas depresivos en especial en personas mayores de 50 años.

Cabe destacar, que en pacientes que presentan disfunción tiroidea subclínica, pueden presentar exacerbación de los síntomas cuando padecen una enfermedad grave, enmascarándose los mismos, ya que los signos y síntomas que presenta el paciente muchas veces se confunden con los de la patología aguda de ese momento, produciendo en muchas oportunidades confusión en el diagnóstico clínico.

Por lo expuesto considero importante tener en cuenta  estas sugerencias para hablarlas con el médico de cabecera:

  •  La primera de ellas es realizar de forma sistemática una evaluación de la función tiroidea (con examen físico explorando agrandamiento o nódulos en la glándula), dada la similitud de los síntomas, que hace difícil diferenciar una enfermedad de la otra. Esto cobra mayor relevancia en pacientes con respuesta insuficiente a los psicofármacos o que recaen después de una buena respuesta inicial y para los pacientes, en especial mujeres, con antecedentes familiares de patología tiroidea. 
  • La segunda recomendación es no subestimar la enfermedad tiroidea subclínica, en particular el hipotiroidismo, ya que existen evidencias que en las primeras etapas de esta enfermedad el sistema nervioso central sería más sensible que los órganos periféricos, con manifestaciones más precoces, siendo ellas reversibles al usar hormona tiroidea. Haggerty postula que en los pacientes en que coexisten enfermedad tiroidea y psiquiátrica, los niveles de TSH deben ser menores a 3,0 µUI/ml, y no de 5 µUI/ml como se propone para población libre de patología psiquiátrica (ahora se propone que sea menos de 2,5). En relación con el hipertiroidismo, éste puede manifestarse en forma atenuada e insidiosa, especialmente en personas de edad avanzada (hipertiroidismo denominado apático), con cambios bioquímicos que también son sutiles. 
  • La tercera recomendación es controlar los pacientes que inicialmente no evidenciaron disfunción tiroidea, pero que presentan factores que podrían asociarse a su aparición. Uno de ellos es el bocio o los anticuerpos antitiroideos; estos últimos se consideran como marcadores de tiroiditis crónica y un porcentaje importante de los pacientes con anticuerpos positivos evoluciona a un hipotiroidismo. Debieran ser seguidos también aquellos en tratamiento con litio o carbamazepina, debido a los efectos adversos de estas drogas sobre la función tiroidea.

Es frecuente por último, encontrar a pacientes que después de ser operados de cáncer de tiroides pasen periodos de hipotiroidismo, ya sea después de la resección del tiroides o en el periodo de tiempo que transcurre hasta restituirse los niveles de hormona de forma exógena, y con el tratamiento sustitutivo también de hipertiroidismo a veces cuando se exceden las dosis necesarias durante el ajuste. Junto a estas alteraciones, se estima que la mitad de los pacientes presentan síntomas psiquiátricos, ya sea por predisposición o por reacción al estrés que están viviendo. Estos datos son de vital importancia y deben ser tenidos en cuenta, ya que según estudios recientes y multicentricos, la ayuda psicosocial que se ofrece a estos pacientes es notoriamente insuficiente.

 

Bibliografía

 
1.Luboshitzky R, Oberman AS, Kaufman N, Reichman N, Flatau E, Isr J. Prevalence of cognitive dysfunction and hypothyroidism in an elderly community population. Med Sci. 1996;32:60-5.
2. Heinrich TW, Grahm G. Hypothyroidism Presenting as Psychosis: Myxedema Madness Revisited. Prim Care Companion J Clin Psychiatry. 2003;5:260-6. Medline
3. Jordan R.M. Myxedema coma. Med Clin North Am. 1995;79:185-94.
Medline
4. Iglesias P, Gómez-Pan A, Díez J.J. Coma mixedematoso. Rev Clin Esp. 1999;199:302-9.
Medline
5. Stowell CP, Barnhill J.W. Acute mania in the setting of severe hypothyroidism. Psychosomatics. 2005;46:259-61. Medline
6. Carlos Fardella Bello y Sergio Gloger Kojchen. “Funcion tiroidea y patología psiquiátrica” Boletin de la Escuela de Medicina. UN de Chile. Vol 29 Nro 3 – 2000.
7. Haggertty JJ, Prange AJ. Borderline hypothyroidism and depression. Annu Rev Med 1995; 46: 37-46.

Hormonas tiroideas

El mes de mayo, considerado como mes del tiroides, pretende una mayor concienciación social sobre la importancia del tiroides y de la conveniencia de controlar su funcionamiento.

Esta glándula, vital para el funcionamiento de nuestro organismo, es la encargada de fabricar las hormonas tiroideas, necesarias para  funciones corporales como la utilización de la energía, la fertilidad, el desarrollo de los órganos, la producción de calor, la regulación de la temperatura corporal y de todo el metabolismo. Y a pesar de ello, existe un gran desconocimiento sobre su trascendencia para nuestra salud y la importancia de su vigilancia y control.  Pero, ¿Cómo hacerlo?

No siempre es fácil distinguir los síntomas de una alteración tiroidea,  enmascarables en otros tipos de patologías físicas y psiquiátricas .…

Por todo ello, y por la importancia de conocer y distinguir sus síntomas y tipos, a lo largo de este mes de mayo os queremos acercar a los aspectos más importantes de una patología que viene afectando al 20% de la población,   más frecuentemente a mujeres de mediana edad y que es considerada como la causa etiológica de gran variedad de alteraciones somáticas y neuropsiquiatricas.

 

Cómo se diagnostica una alteración tiroidea

 

La clave para el diagnóstico de las alteraciones funcionales tiroideas, tanto el hipertiroidismo como el hipotiroidismo, es el nivel de TSH en sangre, que es la hormona estimulante del tiroides, la tirotropina.

Pero no basta sólo con la valoración de la TSH, es necesario conocer cómo están las hormonas tiroideas y los Anticuerpos Anti tiroideos.

Para ello, basta simplemente con una analítica “de perfil tiroideo”, que incluye un análisis de las hormonas T4, T3, T4-Libre y T3-Libre o de algunas de ellas. La T4 y la T3 es la cantidad total de esas hormonas que hay en sangre y la T4-Libre y la T3-Libre la que circula en forma activa.

En ocasiones, pero no siempre, puede ser necesario también el análisis de los anticuerpos Anti tiroideos: la antitiroglobulina y los anticuerpos Antimicrosomales o TPO.

Pues bien, la clasificación de las alteraciones funcionales del tiroides se hace en función de los resultados de estos análisis, existiendo varias combinaciones como son el hipotiroidismo e hipertiroidismo clínico y situaciones intermedias como son el hipertiroidismo Subclínico y el Hipotiroidismo Subclínico.

 

Hormonas Tiroideas

TSH

Alteración o Trastorno

Tratamiento (1ero. La causa si se conoce)

Bajas

Elevada

Hipotiroidismo Clínico

Causa y/o T4

Elevadas

Baja

Hipertiroidismo clínico

La causa y/o antitirioideos

Normales

Baja

Hipertiroidismo Subclínico

T4 y/o causa o nada

 

Límites normales de las hormonas tiroideas

 

No hay ningún problema, ni hay ninguna discusión sobre lo que se consideran límites normales para la T4, T3, T4-Libre y T3-Libre.  Los límites de normalidad establecidos están universalmente aceptados.

No ha ocurrido sin embargo lo mismo, con los límites para la TSH.

Desde que se dispone para la valoración de la TSH de técnicas de tercera generación, se venía aceptando para la TSH que su límite inferior estaba en 0.3 y por debajo de 0.1, de forma que con niveles de <0.1 había que pensar en un Hipertiroidismo.

Para el límite superior había muy poca variación, unas técnicas establecían como normal hasta 4.5 y otras hasta 5.0. Sin embargo, este límite no estaba consensuado.

En 1995 se publicó lo que se ha llamado el “Estudio Whickham” o “Informe Ámsterdam”, elaborado por un grupo de investigadores que valoraron a un grupo de unas 20.000 personas a lo largo de 20 años. Siguiendo la evolución de este grupo, encontraron que las personas con una TSH > 2.0 tenían una mayor probabilidad de desarrollar un hipotiroidismo que las personas con una TSH por debajo de esa cifra. Esa probabilidad era más alta en los que tenían los Anticuerpos Anti tiroideos positivos, pero también era alta en los tenían negativos, es decir, según este estudio, las personas con TSH > 2.0 eran “hipotiroideos en potencia” , por lo que resultaba evidente la necesidad de revisar lo que se consideraba como  “límites normales de la TSH”.

Actualmente, se considera como rango normal para la TSH los límites de entre 0.3 y 2.5.

 

Síntomas de las alteraciones tiroideas

 

Es importante conocer cuándo podemos sospechar la disfunción tiroidea y para ello vigilar la aparición de algunos de sus síntomas puede ayudarnos a la hora de decidir acudir a nuestro médico. Nos referiremos aquí exclusivamente a síntomas físicos, dejando para nuestro próximo artículo, las alteraciones psicológicas derivadas de la disfunción tiroidea.

  •  El hipertiroidismo es una condición en la cual la glándula tiroides produce demasiada cantidad de la hormona tiroxina. El hipertiroidismo puede acelerar significativamente el metabolismo de nuestro cuerpo, causando la pérdida de peso repentina, un latido del corazón rápido o irregular, sudoración y nerviosismo o irritabilidad, temblor (por lo general un ligero temblor en sus manos y dedos), transpiración, cambios en los patrones menstruales, aumento de la sensibilidad al calor,  agrandamiento de la tiroides (bocio), que puede aparecer como una hinchazón en la base de su cuello, fatiga, debilidad muscular y dificultad para dormir.
  • El hipotiroidismo es un síndrome caracterizado por el estado metabólico que resulta de la producción deficiente de hormonas tiroideas.  Los síntomas del hipotiroidismo son muy variados: cansancio, debilidad, sensación de frío, párpados edematosos, piel seca, áspera, pálida y fría, caída de cabello, uñas quebradizas y de lento crecimiento, disminución de la frecuencia cardiaca, aumento de peso con disminución del apetito, relentización de todas las funciones intelectuales, falta de memoria, somnolencia, rigidez y dolores musculares que empeoran con el frío o la disminución de la fertilidad y abortos a repetición.

 

Puedes encontrar más información sobre este tema en nuestra web, sigue los enlaces:

http://www.aecat.net/el-cancer-de-tiroides/la-glandula-tiroides/disfunciones-tiroideas/

http://www.aecat.net/consejos-practicos/vivir-con-cancer-de-tiroides/test-personal-de-disfuncion-tiroidea/

 

Nódulos tiroideos

En el informe presentado por aecat el pasado año sobre la percepción Social del Cáncer de Tiroides, una de las preguntas planteadas en la encuesta realizada fue: ¿Sabe usted que la presencia de nódulos en el cuello es un factor de riesgo de padecer un tumor maligno y que debe consultar al médico si detecta alguno?

La presencia de nódulos en el cuello es un factor de riesgo que no es desconocido para la población.  Un 70% sabe que  puede estar asociada a un tumor maligno. Asimismo, se conoce el mayor riesgo entre las mujeres y entre las personas de más de 50 años que en el resto de la población.

¿Qué es un nódulo tiroideo?

El término nódulo tiroideo se refiere a cualquier crecimiento anormal de las células tiroideas formando un “bulto” o tumor dentro de la tiroides. Los nódulos de la glándula tiroides son relativamente comunes y en la mayoría de los casos benignos (no cancerosos). Sin embargo, una pequeña proporción de estos nódulos sí pueden ser cáncer de tiroides. Por esta razón es importante su seguimiento y evaluación.

Los tipos de nódulo tiroideo no cancerosos más comunes son los llamados nódulos coloideos, la hiperplasia nodular, quistes o los focos de tiroiditis. Aproximadamente sólo el 5% de los nódulos tiroideos en los adultos son cancerosos. En los niños el porcentaje puede ser más alto (20 a 30%).

La mayoría de los nódulos tiroideos no causan ningún síntoma. Su médico generalmente los puede descubrir durante el examen físico de rutina o usted puede notar un bulto en el cuello al palpárselo o mirarse en el espejo.

Puede presentarse como un nódulo individual o varios nódulos (múltiples), puede ser un nódulo pequeño, solitario y sin síntomas, detectado de forma incidental, o presentarse como un nódulo de gran tamaño. Los nódulos grandes pueden ejercer presión contra otras estructuras en el cuello, provocando síntomas como: bocio, glándula tiroides agrandada o tumoraciones en el cuello, ronquera o cambio de la voz, dolor en el cuello, dificultad respiratoria, dificultad para deglutir, etc…

Los nódulos tiroideos se clasifican en nódulos “fríos” y nódulos “calientes”. Los nódulos “fríos” no tienen una función específica, sin embargo pueden crecer sin control y, en raras ocasiones, convertirse en malignos. Los nódulos “calientes” (denominados nódulos o “adenomas autónomos”) pueden producir hormonas tiroideas en grandes cantidades y son más comunes. Por regla general, estos nódulos no son malignos, sin embargo, pueden ocasionar hipertiroidismo (tiroides hiperactiva) con síntomas como: piel pegajosa y fría, pulso acelerado, aumento del apetito, nerviosismo, Inquietud, rubor o sofoco de la piel, pérdida de peso…

Por lo tanto, cuando se sospecha la formación de un nódulo, es importante identificar el tipo del mismo para evitar posibles riesgos. No siempre los nódulos requieren tratamiento. En algunos casos, dependiendo del tipo y tamaño, su desarrollo sólo se deberá controlar con cierta frecuencia.

¿Cuáles son las pruebas para su diagnóstico?

En el diagnóstico diferencial de los citados nódulos deben considerarse varios factores como características clínicas, edad, sexo, antecedentes personales y familiares, así como resultados de exámenes complementarios.

En el siguiente cuadro encontrarás los datos clínicos sospechosos de malignidad, los pasos para su evaluación y las posibilidades de diagnóstico del PAAF

 

 Datos clínicos sospechosos de malignidad según historia clínica y exploración física 
 

Historia familiar de cáncer de tiroides o neoplasia endocrina múltiple (MEN)

Nódulo de rápido crecimiento, consistencia firme, adherido a planos profundos

Historia de irradiación de cabeza/cuello

Historia de trasplante de células hematopoyéticas

Sexo masculino

Menos de 30 años y más de 60 Síntomas compresivos

Adenopatía cervical

Parálisis de una cuerda vocal

La evaluación de un nódulo tiroideo pueden incluir: 
 

• Examen físico. Este debe incluir un examen laríngeo (revisión de las cuerdas vocales).

• Exámenes de laboratorio de la función tiroidea (exámenes de sangre).

• Ecografía de cuello.

• Biopsia por aspiración con aguja fina (PAAF) normalmente guiada por ecografía.

• Radiografía de tórax.

• Gammagrafía tiroidea con baja dosis de yodo radioactivo o tecnecio.

• Tomografía Axial Computerizada (TAC) sin medio de contraste con yodo u otras pruebas imagenológicas

• Otras pruebas de laboratorio, que pueden incluir marcadores moleculares, para los pacientes con nódulos tiroideos indeterminados.

 La PAAF proporciona los siguientes diagnósticos citológicos: 
 

1. Benignidad: nódulos macrofoliculares o adenomatosos/hiperplásicos, adenomas coloides, bocio nodular y tiroiditis autoinmune.

2. Lesión folicular de significado indeterminado: lesiones con células atípicas o nódulos mixtos macro/microfoliculares.

3. Proliferación folicular: nódulos microfoliculares, incluyendo lesiones de células de Hürthle.

4. Sospechoso de malignidad.

5. Malignidad.

6. No diagnóstica

 

Su médico determinará las pruebas diagnósticas a utilizar en su caso. No dude en preguntar los beneficios de cada una:

 De laboratorio :

  • Tirotropina TSH (se realiza de forma rutinaria) si está elevada se determina T4 libre y anticuerpos antiperoxidasa (Ac-TPO), si está descendida, T3 y T4 libre.
  • Calcitonina: se determina en los casos en que exista una historia familiar de carcinoma medular de tiroides (CMT) o neoplasia endocrina múltiple (MEN), y en citologías sospechosas de malignidad.
  • Tiroglobulina Tg: No es necesaria la determinación rutinaria.

Ecografía

Es la primera técnica de imagen que se debe hacer tras el diagnóstico clínico. Resulta de gran sensibilidad, aunque no determina el diagnóstico de malignidad Puede detectar nódulos no palpables, determina el tamaño del nódulo y el volumen del tiroides y diferencia quistes simples (bajo riesgo de malignidad) de nódulos sólidos o mixtos (5% de riesgo de malignidad) .Facilita el seguimiento en el tiempo de los cambios evolutivos. Además, la ecografía proporciona información para la realización de la punción aspiración con aguja fina (PAAF) y en el caso de realizarse, le sirve de guía.

Punción aspiración con aguja fina PAAF

La PAAF es la mejor prueba diagnóstica en el estudio del nódulo tiroideo, pues proporciona la información más directa y específica sobre su naturaleza y eventual indicación de tratamiento quirúrgico. La biopsia por aspiración con aguja fina es la forma más confiable de determinar si un nódulo es benigno, definitivamente canceroso, o probablemente canceroso.  La PAAF no siempre puede determinar con certeza si se trata definitivamente de un cáncer (PAAF con resultado de células indeterminadas). En este caso, se utiliza el análisis de patología después de una cirugía tiroidea para determinar el diagnóstico.

Radiografía de tórax

Aunque no son necesarias otras exploraciones radiológicas de rutina, la radiografía de tórax informa sobre la posible compresión y desviación traqueal y, eventualmente, de la presencia de metástasis macroscópicas.

Gammagrafía

La exploración isotópica del tiroides con 123I o 99Tc permite realizar el estudio morfofuncional de la glándula. Delimita nódulos calientes, isocaptantes y fríos; pero no es un método que permita, en la mayoría de los casos, discriminar benignidad de malignidad y su realización no es útil, de forma rutinaria, en el estudio del nódulo tiroideo. Pero puede resultar efectiva cuando los niveles de TSH están descendidos (la confirmación de un nódulo funcionante obvia la PAAF), en los casos de PAAF indeterminadas y en el estudio de nódulos con extensión retroesternal.

La importancia clínica de la evaluación de nódulos tiroideos es para excluir el cáncer de tiroides. Una vez que se descubre el nódulo, su médico tratará de determinar si el nódulo es el único problema de su tiroides o si toda su glándula tiroides ha sido afectada por una afección más generalizada tal como el hipertiroidismo o el hipotiroidismo. Su médico palpará su tiroides para ver si toda la glándula está aumentada de tamaño, si existe un solo nódulo, o si tiene muchos bultos o nódulos en la tiroides. Debe saber que los nódulos no palpables tienen el mismo riesgo de malignidad que los palpables y   los nódulos únicos presentan similar grado de riesgo que las lesiones multinodulares. Respecto a los nódulos tiroideos no cancerosos, muchos de ellos no requieren tratamiento. Los exámenes de control son suficientes.

¿Cuándo debo contactar con un especialista?

Consulte con el médico si siente u observa una protuberancia o masa en el cuello o si experimenta cualquiera de los síntomas de un nódulo tiroideo.

Si ha estado expuesto a alta radiación en las áreas de la cara o el cuello. 

 

Enlaces de Interés:

Preguntas que los pacientes hacen con más frecuencia PAAF en el manual de  THYCA http://www.thyca.org/download/document/414/FNA+Spanish+excerpt+120803.pdf

 


 

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