Archivo: julio 2013

Novedades en el manejo del cáncer de tiroides

Entre los días 10 y 14 de julio, Toronto acogió el 2º Congreso Mundial de Cáncer de Tiroides. La Asociación Española de Cáncer de Tiroides (AECAT) formó parte de este evento en representación de los pacientes españoles con esta enfermedad y como asociación perteneciente de la Thyroid Cancer Alliance (TCA).

Durante cuatro días Toronto fue el punto de encuentro de todos los profesionales implicados en el manejo del cáncer de tiroides y también de las distintas asociaciones internacionales de pacientes para debatir los últimos avances y las técnicas terapéuticas empledas en esta enfermedad.

La importancia de contar con unidades de referencia y con equipos multidisciplinares para el diagnóstico y tratamiento del cáncer de tiroides fue uno de los temas centrales del congreso. También ha sido una de las reivindicaciones más importantes de AECAT en este último año y que se ha visto apoyada por la opinión de los especialistas que formaron parte de este evento científico. La participación a cirujanos, oncólogos, endocrinos y especialistas en Medicina Nuclear en el manejo de esta enfermedad es fundamental para tener una visión completa de todos los aspectos que rodean a los turmores tiroideos.

Novedades terapéuticas y diagnósticas

En los último años el avance en cáncer de tiroides ha sido espectacular, especialmente en lo que se refiere a tumores refractarios −aquellos que no responden a yodo radioactivo (I-131)−. Pero este avance también viene marcado por la reducción de las dosis de radioyodo y por la selección con mayor rigor de los pacientes que necesitan este tratamiento después de la cirugía. Es más, cada vez con más frecuencia los pacientes con microcarcinomas papilares, es decir, aquellos tumores menores de un centímetro, no reciben este tratamiento. Del mismo modo, muchos estudios demuestran que el pronóstico de los tumores localizados dentro de la glándula tiroides sin metástasis en los ganglios es igual en pacientes que han recibido yodo radioactivo y los que no pasaron por esta terapia, con el beneficio de poder evitar la preparación previa para recibir este tratamiento.

Por otra parte, los especialistas también están trabajando en mejorar el diangóstico, especialmente en aquellas personas en las que las pruebas diagnósticas no son concluyentes. Los expertos reunido en este Congreso insistieron en que un diagnóstico lo más completo posible antes de la cirugía hace posible un tratamiento quirúrtico adaptado a la enfermedad del paciente. En este sentido, se está avanzando en la detección de nuevas alteraciones moleculares y otras formas de evaluarlas a través de estudios que permitirán, en el futuro, conocer qué células tienen estas alteraciones. Gracias a estas técnicas los especialistas podrán completar los resultados de la punción con aguja fina en los casos en los que estos sean indeterminados.

Además, los tumores que no responden a yodo radioactivo constituyen, a día de hoy, el campo de mayor avance en el tratamiento del cáncer de tiroides. Fármacos como los inhibidores de las tirosin quinasas han supuesto un antes y un después en el pronóstico de estos pacientes. Todos los tipos de cáncer de tiroides en mayor o menor medida pueden optar a un tratamiento de esta familia. Eso sí, su eficacia depende el tipo de tumor y el grado de extensión de la enfermedad.

La cirugía también se adapta al paciente

El tratamiento quirúrgico es uno de los aspectos fundamentales en el manejo del cáncer de tiroides. Cada paciente necesita una cirugía adaptada a su situación y, en unos casos, será más radical y, en otros, más conservadora. En cualquier caso, es también importante que la lleve a cabo un cirujano con experiencia en este tipo de cirugías.

En la actualidad los especialistas se plantean también no operar algunos casos de microcarcinomas papilares. Una alternativa en este escenario es el seguimiento de estos pacientes durante años, ya que no se ha demostrado un peor pronóstico cuando no realiza la cirugía.

¿Afecta el yodo radioactivo a la fertilidad?

Durante los últimos años, los especialistas no solo se han preocupado por tratar el cáncer de la mejor manera posible sino también por predecir y evitar los efectos secundarios que puedan tener los tratamientos oncológicos. Uno de los aspectos más estudiados es la influencia que tienen estar terapias en la fertilidad. Sin embargo, estas investigaciones se dirigen fundamentalmente a tratamientos como la radioterapia y la quimioterapia.

En el cáncer de tiroides, el tratamiento más utilizado es el yodo radioactivo (I131) siendo, además, una enfermedad que afecta con frecuencia a personas en edad fértil. Además, este tratamiento se emplea también en otros trastornos tiroides que cuentan con más prevalencia que el cáncer de tiroides. En este sentido, quienes reciben este tratamiento encuentran poca información sobre cómo el yodo radioactivo puede afectar a la fertilidad.

Impacto en hombres y mujeres

El tejido gonadal, gracias al que se forman los gametos masculinos y femeninos responsables de la fecundación, está expuesto a la radiación del yodo radioactivo a través de la sangre, orina y heces. Según el Dr. Tomás González Losada, el hasta ahora coordinador del grupo de cáncer de tiroides de la Sociedad de Endocrinología, Nutrición y Diabetes de la Comunidad de Madrid (Sendimad), “en el caso de las mujeres se ha detectado que alrededor de un 25 por ciento de las pacientes en edad de menstruación tienen amenorrea (ausencia de reglas) u oligomenorrea (reglas escasas) durante un periodo que oscila entre cuatro y diez meses después de tratamiento con radioyodo”.

Sin embargo, a pesar de estas alteraciones en la menstruación, según el Dr. González Losada, es importante destacar que la mayoría de las investigaciones realizadas hasta el momento para evaluar el impacto de la terapia con yodo radioactivo en la fertilidad, no consiguieron asociar este tratamiento a la pérdida de capacidad para concebir, ni al aumento del número de malformaciones o abortos. En este sentido, es también importante tener en cuenta el número de sesiones de radioyodo recibidas así como la dosis de milicurios acumulada.

En el caso de los varones sí está demostrada la asociación entre la infertilidad con la administración de dosis muy altas de yodo radioactivo (superiores a 600 milicurios). Por el contrario, este efecto “no es esperable con una sola dosis de radioyodo, aunque sí podría haber un daño acumulado en pacientes con múltiples tratamientos”, explica este especialista. En este sentido, una opción para los varones con tratamientos acumulados de más de 400 milicurios estaría aconsejada la utilización de banco de espermatozoides antes de recibir este tratamiento.

Aunque es poco probable que tu pareja o tú tengáis problemas de fertilidad con las primeras dosis de radioyodo, podrás reducir el impacto que tiene este tratamiento en tu capacidad reproductiva con buena hidratación durante los días posteriores a la administración del yodo, una micción frecuente y medidas para evitar el estreñimiento las semanas posteriores al tratamiento con I131.

Pinchando aquí encontrarás algunos consejos radioprotección después de recibir yodo radioactivo.



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